La Escritura, como Puente entre Muerte y Vida

Durante el 2019, escribí con más frecuencia. Escribí desde perspectivas emocional, intelectual, espiritual, y sensaciones físicas. Escribí poesía. Escribí mis memorias y anécdotas sobre las experiencias multidimensionales de mamá.

La escritura como herramienta para contar historias, fue en cierta manera una respuesta automática a mi dolor. Y también fue un ritual poderoso. Escribir sobre papel. Al mismo tiempo, fue una respuesta consciente para amablemente mostrar a mi espíritu, su camino a través de una de las metamorfosis más fuertes en mi vida. De cualquier forma, estoy agradecida de haberlo hecho. En la mística Indígena todo este proceso significa que yo estaba mudando mi piel de Serpiente.

En septiembre del 2018; madre, una mujer resiliente y valiente tuvo un derrame cerebral. El derrame causó su estado de coma. Este fue y sigue siendo un proceso devastador para mi y mi familia. Y es importante notar que esto ocurrió dos días antes de mi cumpleaños. Como creyente de una profunda mística espiritual Indígena enraizada en la Pachamama, siento que esta experiencia es una de las pruebas más difíciles a la que he sido expuesta. Muerte y vida están completamente entretejidas.

Mamá estuvo en un estado tan vulnerable por más de dos meses. Una de las barreras que experimenté, fue estar separadas físicamente, pues ella estaba en El Salvador. Otra barrera fue que como familia de la clase trabajadora, no teníamos los medios para poder pagar servicios de salud privados y tuvimos que navegar todos los sistemas burocráticos, con los que tienen que lidiar tanto familias empobrecidas y de las clases trabajadoras. Estas barreras que menciono, son sólo un ejemplo del poco control que tuvimos durante este cambio familiar drástico. Por lo tanto, fue más difícil de lidiar con ello.

Recuerdo vívidamente cómo mi cuerpo tembló al momento de ver a mi madre conectada a varias máquinas. Durante todo el tiempo que ella estaba en los hospitales, y todo el año pasado desde que ella murió, cada dia yo tuve ataques de pánico y ansiedad. Todavía me dan, con menos frecuencia. Todas estas experiencias son normales a mi propio proceso de duelo. Fue un cambio traumático y estresante.

En diciembre de 2018, después de la transición de mama, sentí como si la vida ya no tenía ningún sentido. Así, este proceso de sentirme desenraizada me empujó a sumergirme en una reflexión profunda. A través de su amor incondicional, ella me dió confianza, y valentía para buscar cambio y transformación.

La escritura y probando remedios integrales me sirvieron a estar presente en mi dolor y todas las emociones que vinieron con la pérdida. Momentos de reconexión me mantuvieron con los pies en la tierra. Una de las razones por la cual se me hizo difícil dejar ir y aceptar mi nueva realidad, fue por que en mi cuerpo y espíritu su muerte se sintió como si parte de mi murió con ella y parte de su espíritu renació en mi. Bien confuso, vea? ¡En realidad no!

Todo fue confuso y difícil de comprender. Tuve sueños sobre mi infancia. Sueños sobre las experiencias de mama, sus historias. Dichos sueños no me permitían descansar en la noche. La falta de descanso sólo exacerbó mi irritabilidad, enojo, y miedo durante el dia. Yo estaba doliendo y los cambios emocionales también causaron comportamientos y palabras con las que yo lastimé a mis familiares.

Desde el día que nací, para mi los cambios han sido como la tortilla cotidiana. Y a pesar que siempre les abrazo, adaptarse y transformarse requiere amor radical expresado con energías y tiempo nutridores. Requiere de mucha intencionalidad. 2019 ha sido el más desafiante; ya que esta experiencia triste y dolorosa despertó en mi espíritu los aspectos más creativos y sanadores ¡Que manera de cerrar con un año y década, no!

A través de mi escritura, me dí cuenta de estas contradicciones. Al principio me resistí porque sentí que no tenía sentido estar alegre, y sentirme feliz cuando mi hermosa madre había transicionado. De repente sentí cambios emocionales drásticos de culpa y enojo y un amplio rango de emociones, todas normales.

Cuando tenía nueve años, yo le decía a mama con mucha audacia, un día yo seré una escritora y mis escritos se publicarán en otros idiomas. Su muerte me ha reconectado con este profundo deseo de finalmente sentarme sólamente a escribir, de llenar mis días con escritos. En escribir poesía, reflexiones y más recientemente escribiendo las memorias de mama para compartir con las futuras generaciones familiares, lentamente me fui sintiendo más despierta, más conectada a mi raíz. Yo he Reclamado Hogar. Yo sentí una enorme responsabilidad.

Construir nuevos hábitos positivos y regresar a mis rituales del alma, durante transiciones eso es difícil para mi. Escribir ha sido el más constante, lo cual me guió a buscar otras herramientas para apoyar mi sanación.

Algunas cosas que he notado es que para poder disminuir el estrés, poco a poco tuve que combinar varias fuentes. A fin de permitir movimiento en mi nuevo proceso, yo necesité NO huir del miedo y enojo, en su lugar ESCUCHAR lo que estas emociones me querían decir. Una gran parte vino de rituales como escribir diariamente, yoga en casa, meditaciones, escribir poesía, y colorear pues sólo requerían mi tiempo y presencia, sin pisto de por medio. Otra gran parte llegó por medio de la medicina integral incluyendo psicoterapia, masajes, acupuntura, natación, estas requieren de planificación, priorización y presupuesto de recursos que son verdaderamente limitados.

Me apropié de mi dolor aún si la gente me dijo que yo era un “desastre” y aún si mis seres queridos no podían lidiar con mi nueva yo. Fue la oportunidad para no estar bien y seguir intentando darle sentido a todas las piezas, en mi propio ritmo. No existe una “fórmula para el duelo”.

La tercera fuente para Reclamar Hogar prácticas sanadoras fue practicar límites con seres queridos. Esta última fue las más difícil para mí porque navegar, nutrir, y sustentar relaciones saludables durante un proceso de sanación requiere, requiere tiempo, energía, ser vulnerable y la aceptación de los aspectos de ser lastimada y de lastimar. En este proceso, también me dí cuenta que yo estaba hambrienta de conexión humana a un nivel más profundo. Un espacio dónde colisionar. Un espacio donde recibir cariño. Así, tomando distancia lejos de las redes sociales y eligiendo los espacios sociales que nutrían mi alma fue empoderador. Incluso tan simple como disminuir la cantidad de comida que daña mi cuerpo, fue parte de elegir. Elegir estar viva en vez de sentir agotamiento. Pedir apoyo de mis amistades y colectivos para darme posada y alimentarme for espacios cortos. Retiros no convencionales. Hay privilegio en esto. Como extranjera en otro país, este no es el caso para alguien que paso por este tipo de metamorfosis. Yo hablo inglés. Yo hablo español. La mayor parte de mi vida estas habilidades me han permitido construir comunidad y confianza más allá de fronteras culturales.

Ya comencé a notar los beneficios de ser responsable con el cuidado pleno de mi ser. He observado que el proceso de ser intencional en practicar compasión y paciencia conmigo misma me permitió nuevas formas de conectar con mi Medicina Creativa, y me sirvió para crear patrones radicales de sanación y reparar mi sagrados cuerpo, mente y espíritu.

He recuperado mi ciclo de descanso de siete horas, después de dieciocho meses durmiendo sólo de 3-4 horas. Ahora estoy abrazando la sensualidad de hacer comida casera sanadora. La comida de mis ancestras.

Los cambios me siguen enseñando lecciones para reconocer que soy tan resiliente. Los cambios que ocurrieron el año pasado me recordaron que soy una sanadora creativa. Este ha sido mi viaje y creo profundamente que cada ser humana tiene la capacidad para reconectarse con la medicina interna, quizá sea bien diferente de persona a persona, pero eso no implica que la forma de abrazarla sea “equívoca” o “correcta”. Cada una puede evocar su poder en formas únicas y sanar nunca es sobre “arreglarse” a una misma. El proceso de sanación puede ser guiado al ritmo propio sobre cuales son las necesidades prioritarias de una. Durante las transiciones y en cualquier tipo de angustia, recordar que esta bien no sentirse, ni estar bien, al mismo tiempo de buscar descargar pacíficamente el estrés cualquiera que sea su raíz.

¿Cómo podemos crear espacio como comunidad global para nuestras historias y experiencias de muerte y duelo de maneras alentadoras?
¿Cuáles son los rituales arraigado en su sabiduría ancestral que le permite sentir más conexión durante momentos de muerte, pérdida, duelo y cambio?

En este momento específicamente de pandemia global y la sensación de pérdida global:
¿Existen maneras intencionales en las que usted desea recibir apoyo mientras usted cuida a sus seres amados?

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Enviando luz y amor a ustedes.

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