Conexiones: Remedios Caseros durante la Cuarentena

Una de las enseñanzas más grandes que la pandemia global me ha enseñado hasta ahora, es que mientras estoy encerrada [por más de siete semanas], existen formas intencionales de vivir, compartir espacio, conectar con mis familias [biológicas y por elección] y colectividades tanto cerca como lejos. La sensación de “atascamiento” es dolorosa.

Aprender el hecho de como estar en mi propio cuerpo sigue siendo desafiante porque siempre siento una enorme responsabilidad de apoyar a comunidades que están marginalizadas, las cuales han sido impactadas por sistemas hegemónicos de terror e injusticias. En mi cuerpo siento el dolor, siento la pérdida, siento duelo y la necesidad de lamentar la muerte.

Como una ser humana altamente sensible, una de mis fortalezas es la conexión. Esta es la principal fuente de mi resiliencia. Para sobrevivir y en-visionar un mejor mundo yo necesito conectar con la resiliencia de estar en movimiento. Zapatistas en México declaran esto en la Primera Declaración De La Selva Lacandona, su invitación a coexistir: es una herramienta poderosa para re-imaginar un mundo utópico donde JUSTICIA y ABOLICIÓN son una realidad.

Así que, estar en mi cuerpo y escuchar con mente plena sigue siendo desafiante porque tengo este profundo deseo de estar al frente, apoyando. Estoy aprendiendo que en la tranquilidad hay poder. Como Sanadora, estoy aprendiendo que está bien restaurar mi bienestar ahora. En el pasado, estar al frente significó organizar jóvenes dentro de comunidades rurales para apoyar a cocinar y llevar comida a las familias más afectadas por las inundaciones a causa de tormentas tropicales, terremotos que destruyeron sus hogares en el sur de El Salvador, en el Bajo Lempa. O significó ir a facilitar conversaciones complejas, honestas sobre cómo sería la colaboración entre jóvenes líderes locales trabajando por sus comunidades en la República Dominicana y estudiantes estadounidenses buscando formas de apoyar dichas iniciativas locales. Existe poder en las variadas formas de organizar. Existe poder en poner a las comunidades y su conocimiento ancestral al centro. Existe poder en la solidaridad. Existe poder en la humildad cultural.

También, existe poder en tener un don altamente intuitivo de saber que todo es parte de la Pachamama y que nosotras pertenecemos a esta familia de vida expansiva. Desde la mariquita en la milpa de mi amiga en Nicaragua a las tormentas en Michigan, a los hongos creciendo en la Selva Negra en el Sur de Alemania, a los fertilizantes químicos con los que riegan las plantaciones de guineo en el norte de Colombia, a miles de migrantes quienes huyen de la violencia sistémica histórica en su tierra de origen para cruzar fronteras impuestas y así puedan soñar futuros robados en la intersección del racismo, sexismo, y violencia que induce miedo en las tierras de llegada, a la migración de las manadas de elefantes en el continente Africano.

Por tanto, la coexistencia es necesaria para la sobrevivencia mientras nos adaptamos a los nuevos cambios en el universo. Quizá, es tiempo de desafiar y de-construir formas obsoletas de relacionarnos al dinero, tiempo, poder tóxico, y libertad así nos dignamos recorrer nuestros caminos. Somos seres capaces de adaptación y estamos siendo urgidos a sanar con la Pachamama. En estas últimas siete semanas, yo me he movido desde la resistencia a la quietud.

Mama y mamita, mis primeras Maestras solían decir, “hay que sufrir con paciencia”.

En general, yo prefiero estar en comunidad mientras compartimos espacio físico, lo cual hace más difícil mi aceptación de pasar completamente a convivir en espacios virtuales. Pero no me malinterpreten – Yo me preocupo y me interesa el bienestar colectivo. Sin embargo, en esta situación, me he sentido atascada como si la posibilidad del peligro me asustaba al punto de que he sentido una enorme ansiedad mientras hacía contacto visual con cualquier persona en los supermercados. Yo veo y siento su miedo. Veo el miedo en el alma de las personas. Existe una sensación de agobio colectiva generalizada, y en ello existe oportunidad para encontrar formas para ir más despacio.

Demasiado tiempo en frente de una computadora, cargando un teléfono celular, usando audífonos, enviando textos, enviando correos electrónicos, y desplazándome a través de las redes sociales es agotador para mí – en particular si no tomo descansos. Así que me siento orgullosa de que borré la aplicación de Instagram [temporalmente] de mi teléfono hoy.

Estar sentada por largo tiempo solo exacerba mi dolor crónico fisiológico. Estoy tensando más y más mi panza, glúteos, los tendones de mis piernas, el cuello, los hombros, columna y a mandíbula. Presionar por demasiado tiempo sin soltar o liberar es doloroso y contraproducente. Necesito dar un paso hacia atrás. Si ustedes han vivido con dolor crónico, por favor escuchen a su cuerpo. He nombrado este límite como, ‘tomar agencia en la liberación del dolor mi ser a cualquier costo posible’.

Mi cuerpo espiritual y emocional se está comunicando conmigo a través de este cuerpo fisiológico. Yo necesito escuchar respetuosamente. Es muy importante reconocer las fuentes de este dolor. ¿Es que mi bienestar se siente amenazado nuevamente? ¿Es que puedo sentir tanta empatía por las experiencias e historias de las personas con las que estoy interactuando virtualmente? ¿Es que tengo el corazón roto? ¿De dónde viene la fuente de este dolor específico? ¿Se relaciona simplemente con la falta de humedad en este extraño clima invernal seco y frío?

Todas mis preguntas y reflexiones me hicieron darme cuenta de algunos límites con y dentro de la conexión virtual, lo que me permitió tomar medidas para el cambio.

¿De qué me he dado cuenta?

  • Extraño compartir espacio físico con familiares y colectivos quienes se encuentran cerca y lejos [especialmente abrazos, que son un remedio cultural].
  • Estoy experimentando pérdida y dolor y esto me hace sentir muy triste.
  • No puedo estar frente a las pantallas todo el tiempo porque esta práctica tóxica me sobre estimula y arruina mi ciclo de sueño.
  • Los conflictos surgen especialmente cuando sentimos que no tenemos control relacionado con la incertidumbre.
  • La comunicación honesta, respetuosa y flexible es necesaria para coexistir.

¿Qué puedo controlar ahora? ¿Qué he cambiado hasta ahora?

  • Programar tiempo intencional para hablar y profundizar la conexión con la familia y los colectivos.
  • Facilitar talleres colaborativos y cortos mientras compartimos rituales para aumentar la alegría y reducir el estrés como parte de mis ofrendas.
  • Participar en seminarios virtuales los cuales me hacen sentir conectada con los movimientos de liberación Indígenas y Negras a nivel mundial.
  • Mantenerme alejada de las pantallas, principalmente plataformas de redes sociales, medios de comunicación y demasiada televisión.
  • Notando estar presente en mi cuerpo energético, ya que estas prácticas me permiten tener espacio para restaurar mi bienestar mientras trabajo en mis visiones.
    • El dolor somático y fisiológico se puede conectar directamente con el dolor emocional de traumas pasados, traumas secundarios, las preocupaciones de incertidumbre y la amenaza percibida de peligro en mi cuerpo.
    • Estando en mi totalidad y aceptando lo que es ahora, sigo usando humildemente la medicina ancestral y los remedios caseros disponibles aquí:
      • Siestas.
      • Masajes en las piernas, pantorrillas y plantas de los pies con aceites esenciales.
    • Escribir cotidianamente y conectar con la escritura creativa
    • Cocinar más ensaladas y verduras.
      • Comer a la hora.
    • Leyendo y aprendiendo las formas en que mis ancestras sobrevivieron durante sus tiempos caóticos.
    • Prácticas de yoga en casa.

¿Cuáles son las formas expansivas de expresar gratitud diariamente?

  • A su manera, la Madre Tierra sigue diciéndonos que necesitamos cambiar. Soy su hija humilde y agradecida de que ella me cuide a diario. Estoy agradecida de estar viva.
  • Trabajadores inmigrantes, cuidadores, trabajadores indocumentados, agricultores globales, guardias de seguridad, trabajadores sociales, personal de enfermería y partería, conductores de transporte público, sanadores somáticos, organizadores comunitarios y curanderas, camioneros, limpiadores, trabajadores de servicios de alimentos, trabajadores de supermercados, repartidores, carteros, etc. son siempre trabajadores esenciales. Estoy asombrada de su presencia en mi vida. Estoy agradecida de que, debido a sus hermosas manos curativas, todavía puedo comer.
  • Estoy agradecida de que mis familias tengan acceso a alimentos y refugio por ahora.
  • Estoy agradecida de que mi cuerpo me siga hablando de diferentes maneras.
  • Estoy agradecida por How to Survive the End of the World, un podcast creado por adrienne maree brown y Autumn Brown.
  • Estoy agradecida por mis plantitas, las cuales me recuerdan diariamente que, con un tantito de agua, ellas continuarán creciendo.
  • Estoy agradecida por nuestra resiliencia colectiva y por el recordatorio de que haber nacido en el caos me ha enseñado muchas lecciones.
  • Estoy agradecida por los recursos gratuitos disponibles en el sitio web https://self-compassion.org desarrollado por Dr. Kristin Neff por su investigación en Mindfulness.

¿Cómo están ustedes, cerca y lejos, cuidando de su cuerpo energético mientras apoyan a sus colectivos?

¿Cuáles son las prácticas ancestrales pasadas y presentes que les facilitan sentirte más conectado desde dentro?

Email: sanadora.nomadicspirit@gmail.com


Copyright © 2020, Erika Murcia | All Rights Reserved

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s