Luna Llena: Personificando una Enonomía Sustentable Creativamente

Durante mi infancia me enseñaron a tener una relación tóxica con el dinero. En el condicionamiento intergeneracional, la creencia sistémica proyectada fue que el empobrecimiento era una “elección” que la gente hacía. Esta socialización nubló mi percepción para minimizar mi poder creativo como mujer. Aprendí que solo los “hombres” podían acceder al dinero “real”. Todo eso causó mucho dolor en mi cuerpo. Incluso sin haber  desarrollado mis habilidades de comunicación verbal, mis habilidades de comunicación intuitiva no-verbal aumentaron a esa edad. 

En 2018, el dolor provocó una invitación sagrada a ir hacia adentro. El Gran Misterio me empujaba a profundizar en mi relación con el dinero y cómo DESHACER ese patrón malsano arraigado en el pensamiento de escasez. En 2020, llegó la oportunidad de encarnar mi visión y, de nuevo, las pandemias mundiales me/nos invitaron a hacer una PAUSA.

La escasez para mí significaba dejar que las proyecciones externas infestasen mis espacios energéticos sagrados. ¿Quienes han experimentado QUEMAZÓN durante su vida? Para mí, la depresión ha sido el resultado. Depresión como la desconexión del espíritu del cuerpo y la mente. Proceso de descuidar mis anhelos básicos permitiendo que el miedo, el enojo y el dolor se apoderen de mi Ser.

Reflexionando sobre el pasado reciente, me he dado cuenta de que:

  • El miedo a la muerte creó una necesidad de controlarlo todo. Una vez que integro la Muerte como parte de la Vida, pude conectarme con mi danza sagrada de cuerpo, mente y espíritu.
  • Entrar en las Aguas del Ser y de mis linajes ha supuesto la Sanación. Caminar por el laberinto del Yo para entablar amistad y establecer nuevos límites espirituales con el Ego, ha sido una oportunidad para integrar las Sombras y Luces de mi existencia con amor incondicional.
  • Bañarme en los poderosos Placeres de mi inocencia ha promulgado la creatividad. Escribir ha sido la herramienta sagrada ancestral que me ha apoyado para encarnar el cambio y caminar hacia mi visión. Soy capaz de dejar ir el perfeccionismo y el condicionamiento tóxico heredado, de modo que puedo crear para ganar abundantemente respetando mi ritmo sagrado.
  • Reconocerme en las Experiencias de las Comunidades Amadas y reconocernos unxs a otrxs como Espejos ha sido un pilar hacia la descolonización interna.
Altar creado por hermanas del colectivo Untold Stories of Liberation & Love in 2019.

Siento tanta gratitud con el colectivo Untold Stories of Love and Liberation. Somos guardianxs de las narraciones poéticas ancestrales. Julie Quiroz, Tanya Reza, Catalina Rios, Desirae Simmons y Maria Ibarra-Frayre son algunas de las cuidadoras de los espacios poéticos para personas de color  –Negras, Indigenas, Mujerxs de Color– en Michigami. Es un honor haber co-creado la antología “Amor & Otros Futuros”. Esta antología es una colección de poemas escritos por mujeres de color que encarnan la poesía como un ritual sagrado para unir nuestro pasado con el futuro a medida que damos a luz historias en el presente. Además, hay una sección con algunos poemas traducidos al español, en honor a las personas de las diásporas latinoamericanxs.

La PAUSA sagrada que vivimos globalmente el año pasado, fue un llamado poético de la Madre Tierra y del Gran Misterio a ir hacia adentro, a descender para prestar atención. Hemos experimentado pérdidas juntxs. Ahora somos más conscientes de nuestra interdependencia.

¿Cómo la poesía me/nos apoyó durante las últimas trece lunas? 

  • Re-imaginando formas de estar juntos virtualmente. La poeta Julie Quiroz, nos invitó a escribir poemas que registraran nuestras experiencias semanales. Recibimos un correo semanal con sugerencias de escritura de poemas de nuestrxs Poetas ancestrales. En reverencia a su trabajo, nos inspiramos a escribir y escribir.
    • En la semana 1: uno de los primeros poemas escritos por Maria Thomas fue “Rubberbands”, un poderoso recordatorio de nuestra interconexión.
    • En la semana 2: uno de los poemas que conmovió profundamente mi alma fue escrito por Leseliey Welch: “Descendants”.
    • En la semana 7: el poema “Whispers Travel Best Through Silence” escrito por Desiraé Simmons, me hizo sentir el DESPERTAR a través de la quietud.
  • Encarnando el valor de nuestro Sagrado poder creativo y permitiéndonos recibir abundantes compensaciones por el Trabajo de Amor que representa escribir poesía. Como Guardianes de la Narración Poética y Sanadores Futuristas, MERECEMOS ser compensados ​​por el trabajo que hacemos, especialmente cuando co-imaginamos, co-creamos los caminos hacia el Mundo que imaginamos para nuestros Descendientes. ¡Tenemos que alimentarnos ahora!

Entonces, ¡qué mejor manera de celebrar esta Luna Llena que con un poema una expresión de gratitud!

Este poema es una invitación a personificar los caminos que vamos haciendo mientras caminamos por la Sagrada Incertidumbre. Esta poesía es una invitación a alejarse de lo que no funciona y, en cambio, encarnar lo que imaginamos. Mientras lo hacemos, recordemos inhalar y exhalar.

¿Cómo estás re-escribiendo tu historia?

¿Cómo estás permitiendo que esta PAUSA global cree tu Ser más auténtico en cuerpo, mente y Espíritu?

Email: sanadora.nomadicspirit@gmail.com


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Luna Llena: descolonizar las genealogías y la praxis del Yoga

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Erika está practicando Asanas en las montañas de Chalatenango, El Salvador.

En julio de 2020 apliqué a una beca para ser parte de una formación virtual de instructores y practicantes de Yoga. Me sentí merecedora de recibir la beca, especialmente porque manifesté este anhelo siete lunas antes. Me estaba refugiando por la pandemia y mi cuerpo, mente y espíritu deseaban profundamente re-enfocar la energía interior a un propósito Sagrado. Ahora, cuando termino la capacitación, reflexiono en el tiempo, el espacio, la energía y la disciplina que necesitaba tomar para sentir que podía sumergirme, de una manera que estuviera conectada con mi ritmo Sagrado, mis transiciones de vida y los recursos disponibles para mí durante este proceso.

Siento tanta gratitud con el Ser en cuerpo, mente y Espíritu por tomar tiempo, espacio y la energía para encarnar el proceso sin expectativas. La conciencia propia es un proceso espiral para soltar las ganas de controlar todo. Mi propósito fue estar en la experiencia de lo que la práctica del yoga podría ser para mí en la temporada del momento presente. Respiración por respiración. Me di permiso al Ser para soltar las comparaciones con otras personas mientras reconocía que la experiencia en mi cuerpo es única.

Una de las razones por las que me interesé en la práctica de Yoga desde el 2005 fue mi experiencia de dolor somático crónico a causa del trauma, trauma intergeneracional. Practicar bondad amorosa compasiva ha sido mi respuesta a esta llamada de atención a despertar, a escuchar verdaderamente con mi CORAZÓN.

Una de las principales disciplinas externas de la filosofía del Yoga es Ahimsa. Ahimsa, es traducido del Sanskrito como la la praxis de no causar daño, o de la no violencia según el libro de los Sutras del Yoga de Patanjali. Mi maestra Michelle Young presenta más de los pilares de la Filosofía del Yoga en este video en inglés. Cuando supe de Ahimsa, volví a los recuerdos de mi infancia de anhelo de paz, alegría, compasión y gratitud. Ahimsa nos llama a profundizar en nuestro interior y comprender las experiencias, pensamientos y emociones que nos hacen sentir desconectadxs del sentido de Integridad. Encarnar la autenticidad me permitió nombrar todo lo que es Sagrado para mí, y con lo que soy en parentesco, incluyendo relaciones humanas, con animales, con árboles, con comida, y en especial con la Madre Tierra quien nos sustenta.

Estos últimos nueve meses fueron un momento para hacer una pausa, para profundizar en el significado de lo que es para mí la Praxis de Yoga. Profundizar en mis rituales sagrados me permitió acercarme a la a cuál es la estación del momento presente para mí en conexión con la Respiración. Eso es poderosamente sagrado. ¡Yo añoro vitalidad! Entre más me muestro para el Ser en cuerpo, mente y espíritu, más encarno vivir desde un lugar de humildad y agradecimiento. Agradecer por acceder a estas genealogías ancestrales. Agradecer por el despertar en el aquí y ahora. Gratitud por la cosecha y las  maestrías que llegarán en las estaciones futuras libre de apego. No soy una experta, sólo un Cántaro Sagrado. Yo me entrego al proceso como las Aguas Sagradas.

Durante este proceso de renacimiento, también noté algunas luchas. Por ejemplo, hay un anhelo de representación en el mundo del Yoga en el norte global, personas que se parecen a mí, que pueden enseñar de la experiencia de haber utilizado las Medicinas del Yoga para apoyarse así mismas en sus viajes de sanación, en relación con su reconocimiento de sus experiencias de trauma por la colonización intergeneracional. Es poderoso ver a tantas mujeres profundizando en su praxis como estudiantes y maestras. Las preguntas ahora son, ¿las mujeres estamos dispuestas a fortalecer estas prácticas para que centremos las experiencias y los caminares de mujeres afrodescendientes, indígenas, y gente de color que aún se encuentran marginadas de estos espacios? ¿Somos capaces de reconocer nuestra interdependencia mientras construimos sociedades enraizadas en la vida?

El aprendizaje de la Praxis de Yoga no termina con la presentación de todos los requisitos. El viaje de encarnar la Yoga Praxis comienza ahora, en el momento que terminó la capacitación, es en este momento espiral donde puedo determinar cuán disciplinada puedo ser para encarnar estas enseñanzas ancestrales.

Me vienen al corazón las siguientes reflexiones:

  • ¿Cómo honro la filosofía y la práctica del yoga arraigadas en las genealogías indígenas?
  • ¿Cómo incorporar los pilares y los valores en mi práctica diaria y mis rituales dentro y fuera del tapete?
  • ¿Cómo honro a la tierra, a la gente, a los Espíritus de los maestros que pusieron esta sabiduría a mi disposición?
  • ¿Cómo rompo los patrones de apropiación del conocimiento cultural perpetuados en la Comunidad Yoga en las culturas occidentales? ¿Cómo descolonizar la práctica del yoga?
  • ¿Cómo encarnar la construcción de la comunidad en lugar de la competencia y el agotamiento?
  • ¿Cómo practicar el amor propio y me alejo de la imagen corporal tóxica?
  • ¿Cómo practicar desde un lugar de alegría alejándome de la productividad tóxica?

Estoy muy agradecido de estar al tanto de los maestros que están haciendo su trabajo de descolonizar sus prácticas, que están incluyendo y tratando de centrar las experiencias de la gente de BIPOC. Recibí la Beca porque estoy suscrito a los boletines de Black Zen. Black Zen es una organización sin fines de lucro dedicada a hacer que la meditación sea accesible y fácil de identificar para todxs. En su boletín de junio de 2020, anunciaron que la organización Yoga Pose en colaboración con Michelle Young, propietaria de My Vinyasa Practice se estaba asociando para ofrecer la Beca para instructores de Yoga en apoyo para el bienestar de la comunidad Afrodescendiente. Dos semanas después de enviar mi solicitud, recibí un correo electrónico con la oferta de beca. Siento un gran honor de haberme unido a esta comunidad virtual y diversa de practicantes de Yoga.

Mientras me sumergía en esta capacitación y en esta poderosa caminata de aprendizaje, he podido conocer a maestras que también están visualizando formas de honrar las prácticas de Yoga para que más personas y comunidades afrodescendientes, indígenas y de color puedan tener acceso a los recursos de Yoga, a medida que construimos y fortalecemos comunidades globales arraigadas en amor, compasión y paz. Lorena Saavedra Smith, propietaria de Yoga Terapeutica, es una de las maestras con las que me he encontrado en este viaje. Ambas estamos ahora creando formas creativas de sostener a nuestras comunidades Indígenas, Latinx, de habla hispana, como curanderas y guardianes de las enseñanzas chamánicas arraigadas en las tradiciones ancestrales peruanas y mesoamericanas. En mi corazón siento mucha gratitud por las lecciones aprendidas, el espacio compartido y el juntas re-imaginar formas de integrar las Medicinas que nos invitan a sanar a la Madre Tierra y a sanar nuestras almas para el sostenimiento del bienestar global.

Otras preguntas que siguen viniendo a mi Ser son:

  • ¿Estamos dispuestxs a dejar de lado el apego a la fama y la arrogancia etnocéntrica?
  • ¿Estamos dispuestxs a practicar la inclusión para verdaderamente centrar el liderazgo de personas negras, indígenas, mujeres de color más allá de su representación simbólica que cubra la cuota de “diversidad e inclusión”?
  • ¿Estamos, como practicantes de Yoga, dispuestxs a imaginar una sociedad global arraigada en la interdependencia?
Lorena está meditando en la foto arriba.

Full Moon: Decolonize Yoga Genealogies & Praxis

In July 2020 I applied for a scholarship opportunity to join an online Yoga Teacher Training.  I felt deserving to receive the scholarship especially because it was a longing manifested seven moons earlier. While I was sheltering in place, my body, mind and Spirit had a profound longing to refocus the energy within. Now, as I finish the training I reflect on the time, space, energy and discipline I needed in order to feel that I could dive into it, in a way that was connected to my Sacred rhythm, my life transitions and the resources available to me during this process.

I feel so much gratitude with Self for taking the time, space and energy to embody the process without expectations. Self-awareness is a spiral process to let go of control. My purpose was to be in the experience of what Yoga Practice could be for me in the season of the present moment. Breath by breath. I gave permission to Self to let go of comparison with other people as I acknowledge that the experience in my body is unique.

One of the reasons I came to practice Yoga since 2005 was my experience of somatic chronic pain enacted by trauma, intergenerational trauma. Practicing compassionate loving-kindness has been my response to this wake up call to listen, truly listen with my HEART to the Self.

One of the five external disciplines of the Yoga Praxis is Ahimsa. Ahimsa, is translated from Sanskrit as the praxis of not-harming or non-violence according to the Yoga Sutras Book of Patanjali. My teacher Michelle Young introduces more of the pillars of the Yoga Philosophy in this video. When I learned about Ahimsa, I went back to my childhood memories of longing for peace, joy, compassion and gratitude. Ahimsa calls us to go deeper within and understand the experiences, thoughts, and emotions that make us feel disconnected from the sense of Wholeness. Thus, with discipline in my daily practices I allowed the Self to integrate. Through embodiment of authenticity I deepened in centering all that is sacred to me, in kinship with others I am in relationship with, including humans, animals, trees, food, and specially with Mother Earth which sustains us.

These past nine months were a time to pause, to dig deeper into the meaning for what Yoga Praxis is for me. Deepening my sacred rituals let me come closer to what the season of the present moment looks like in connection to the Breath. That is powerfully sacred. I long for aliveness!  The more I show up for Self in body, mind and spirit, the more I embody living from a place of humility and gratitude. Gratitude to have access to these ancestral genealogies. Gratitude for the awakening in the here and now. Gratitude for the harvest and lessons to come in the future seasons without expectations. I am not an expert, just a Sacred Cántaro. I am surrendering as the Sacred Waters.

During this re-birthing process, I also noticed a few struggles. For example, there is a longing for representation in the Yoga world in the global north, people who look like me, who can teach from the experience of utilizing the Medicines of Yoga to support themselves in their healing journeys, in relation to their acknowledgment of the experiences of trauma from intergenerational colonization. It is powerful to see so many women now deepening in their praxis as students and teachers. The question now is, are we women willing to strengthen these practices so that we center the experiences and journeys of BIWOC who are still marginalized from these spaces? Are we capable of acknowledging our interdependence as we build societies rooted in live?

The Yoga Praxis learning does not end with submitting all the requirements. The Yoga Praxis journey begins now, at the moment that I end the training, is at this spiral moment where I can determine how deep and disciplined I long to embody these ancestral teachings.

The following reflections come to my heart:

  • How do I honor the Yoga Philosophy and practice rooted in indigenous genealogies?
  • How do I embody the pillars and values into my daily practice and rituals on and off the mat?
  • How do I honor the land, the people, the Spirits of the teachers who made this wisdom available to me?
  • How do I break the patterns of cultural knowledge appropriation perpetuated in the Yoga Community in western cultures?
  • How do I decolonize Yoga Practice?
    • How do I embody community building instead of competition and burnout?
    • How do I practice Self-Love and move away from toxic body image?
    • How do I practice from a place of joy moving away from toxic productivity?

I am so grateful to be aware of teachers who are doing their work of decolonizing these practices. Teachers who are including and trying to center the experiences of BIPOC folks. I had access to the scholarship because I am subscribed to Black Zen newsletters. Black Zen is a nonprofit organization dedicated to making meditation accessible and relatable to everyone. In their June 2020 newsletter they announced that the organization Yoga Pose in collaboration with Michelle Young, owner of My Vinyasa Practice were partnering to offer the Yoga Teacher Scholarship in Support of Black Wellness. Two weeks after I submitted my application, I received an email with the scholarship offer. I am honor to have joined an online diverse community of Yoga Practitioners.

As I dove into this training and powerful learning journey I have been able to meet teachers who are also envisioning ways in honoring Yoga Practices so that more BIPOC peoples and communities can have access to the Yoga resources, as we build and strengthen global communities rooted in love, compassion and peace. Lorena Saavedra Smith, owner of Yoga Terapeutica is one of the teachers I have encountered in this journey. We are both now creating creative ways to sustain our Indigenous, Latinx, Spanish speaking communities, as guardians and keepers of shamanic teachings rooted in Peruvian and Mesoamerican ancestral traditions. In my heart there is so much gratitude for the lessons learned, the shared space and the reimagining ways to integrate the Medicines that invite us healing Mother Earth and healing our Souls to sustain global wellbeing.

The questions that keep coming to Self are:

  • Are we willing to let go of the attachment to fame and ethnocentric arrogance?
  • Are we willing to move away from using BIPOC as tokens to fill the quota for “diversity & inclusion”?

Are we as Yoga practitioners and Indigenous genealogies keepers willing to envision a global society rooted in interdependence?

Lorena is practicing meditation in the photo above.



Copyright © 2020-2021, Erika Murcia | Todos Los Derechos Reservados

Luna Nueva: Reclamar mi Pertenencia a la Madre Tierra como Derecho de Nacimiento

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Las plantitas, listas para ser adoptadas por mis amigas.

Hay tanto que ocurre interna y externamente durante las transiciones, especialmente cuando me mudo de un apartamento donde cultivé recuerdos con familiares y amistades, celebré logros y lloré por los duelos experimentados aquí. Esta vez, mudarme es una experiencia catártica de muerte y nacimiento. Muerte, ya que dejo ir todo lo que ya no sirve a mi propósito. Nacimiento, porque me permito recibir abundantemente de la Madre Tierra. He llegado a mi hogar exactamente en el momento de mi partida.

Mi cuerpo es mi Sagrado Cántaro. Soy mi propia tierra prometida. Mi hogar está dentro y me lleva a donde quiera que vaya. Este hogar esta enraizado en el poder y la resistencia de mis linajes. Mamá, mamita, mis hermanxs y nuestras comunidades me han enseñado mucho sobre adaptación y expansión. Los nuevos comienzos traen esa sensación fresca y dulce de preparar un nuevo suelo para cosechar futuros arraigados en la descolonización y la interdependencia de la humanidad con todo lo que nos rodea en parentesco.

Dejo ir la ropa que no se ajusta a mi propósito.

Dejo ir las historias de victimización que aprendí del trauma en mi cuerpo.

Suelto.

Siete años es el tiempo que mi familia vivió en un campamento de refugiados en Honduras. Yo nací allí. Tenía tres años cuando empacaron mi primer hogar terrenal (carpas) para que más de diez mil refugiados salvadoreños pudieran repatriarse a El Salvador. Mi hermana Ruth escribió un ensayo poderoso sobre lo que ella recuerda de ese día Abrazando Un Hogar Invisible: Cinco Años como Refugiada (versión en inglés).

Estas experiencias colectivas me enseñaron mucho. He estado incorporando estas lecciones. Algo que me llamó la atención hoy, mientras empacaba mis maletas, es este sentimiento de asombro, esta deslumbrante energía de superación al reconocer que la migración es un derecho de nacimiento. Mis antepasadxs ​​lo hicieron para dar nacimiento a nuevas formas de ser, para respetar los poderosos ritmos de la Madre Tierra como nuestro hogar sagrado. El baile que he estado danzando estos últimos meses, preparándome para el viaje de mudarme a un lugar diferente, transmite una sensación agridulce.

Por un lado, hay tristeza por no poder tener rituales sagrados en persona para decir ¡hasta pronto! a mis amadas colectividades, hermanxs y amistades que he cultivado a lo largo de los años en esta hermosa tierra. Tengo tanta gratitud por esta tierra que me ha sostenido y nutrido. Aquí, mi relación con la Madre Tierra se ha profundizado, la he reclamado como mi hogar. Por otro lado, acepto la emoción por el nuevo nacimiento al aceptar que mi viaje ha cambiado. En mi mente, cuerpo y espíritu, anhelo construir nuevas formas de ser, existir y alejarme del viejo equipaje y las pesadas sombras que he cargado durante años.

¿Cómo se siente ser vista, escuchada y apreciada por mí misma?

  • Reconocer mis apegos y honrar la liberación encarnada con rituales sagrados.
  • Tomando espacio, energía y tiempo para nutrir mi mente, cuerpo y espíritu.
  • Dar a luz nuevas formas de conectar con el espíritu de mis antepasadxs.
  • Integrar todos los aspectos de mi viaje con amor incondicional.
  • Celebrar el despertar del presente con risas, danza y alegría.

Hoy celebro particularmente cuánto he estado atendiendo todos los aspectos de mi anhelo, enfocándome en ir un día y una tarea a la vez. He estado encarnando mi ritmo sagrado con una disciplina impecable. Estoy celebrando que en medio de empacar, soltar y gestionar los procesos logísticos y administrativos que requiere una mudanza, también he estado enfocando y priorizando mi visión-propósito para el 2021. Estoy centrando mis valores, colaboraciones y ofrendas alineadas con esa visión. Incluso he escrito una visión de 200 años para que las siete generaciones venideras puedan vivir el futuro que estamos construyendo, cultivando y sosteniendo colectivamente ahora como una especie interdependiente.

Cargando sólo lo más esencial para el viaje.

En este último ciclo lunar, he aprendido que construir una práctica de sanación arraigada en mi propósito espiritual con ofrendas que sirvan a un colectivo requiere tiempo, energía y disciplina. Encuentro poderoso equilibrar el mantenerme enfocada en el mapa de ruta de mi visión, encarnar mi medicina para guiar a aquellxs que la buscan y sostenerme para no agotarme. Mamita Virginia los llamó “remedios caseros preventivos”. Una gran parte de esta peregrinación interior ha consistido en encarnar la autocompasión y la auto-abundancia, buscando apoyo de quienes han estado caminando conmigo desde lejos: amadas familias, maestras, guías, wooes, hermanxs, amistades y colectividades globales.

Llego a este nuevo comienzo con la aceptación de la incertidumbre, la risa y la alegría de los aprendizajes sagrados. Soltar es una práctica sostenible que ha abierto espacio para la creatividad, la claridad y la escucha profunda con el corazón. Me siento muy dispuesta a las posibilidades más allá de este momento que se siente como si estuviera “escalando el Volcán Izálco” –-oportunidades para sembrar nuevos jardines y formas de Ser tanto conmigo misma como con aquellxs que solicitan mi acompañamiento en sus viajes. En el futuro, quiero encarnar la celebración como lo hice cuando era niña, bailando bajo una tormenta en el patio de la casa de mi mamá. Hoy en día soy capaz de danzar bajo una tormenta de nieve en esta hermosa tierra porque la Madre Tierra me ha recordado que le pertenezco.

Danzando en honor a esta Tierra que me sustenta.

¿De qué están agradecidxs en este momento?

¿Dónde están notando la muerte y el nacimiento en su vida ahora?

¿Cómo están incorporando las prácticas de verse, oírse y apreciarse a sí mismx de la manera que se lo mereces?


New Moon: Reclaim Belonging to Mother Earth as Birthright

There is so much that happens inward and outward during transitions, especially when moving out of an apartment where I cultivated memories with family and friends, celebrated accomplishments, and shed tears for the losses experienced here. This time, moving out is a cathartic experience of death and birth. Death, as I let go of everything that no longer serves my purpose. Birth, as I allow myself to receive abundantly from Mother Earth. I have arrived home exactly at my departure. 

My body is my Sacred Cántaro. I am my own promised land. Home is within me and takes me wherever I go. It is rooted in the power and resilience of my lineages. Mama, mamita, my siblings, and our communities have taught me so much about adaptation and expansion. New beginnings bring that fresh, sweet sense of preparing new soil to harvest futures rooted in decolonization and the interdependence of humanity on all that surrounds us in kinship.

I let go of clothing that does not fit my purpose.

I let go of the stories of victimization that I learned from trauma in my body.

I let go. 

Seven years is the time my family lived in a refugee camp in Honduras. I was born there. I was three years old when my first earthly home (tents) were packed so that more than ten thousand Salvadoran refugees could repatriate to El Salvador. My sister Ruth wrote this powerful essay about her experience of what she remembers of that day Embracing an Invisible Home: Five Years as a Refugee.

These collective experiences taught me a lot. I have been embodying these lessons. Something that struck me today as I was packing my suitcases is this feeling of amazement, this dazzling energy of realization in acknowledging that migration is a birthright. My ancestors did it in order to give birth to new ways of being, to respect Mother Earth’s powerful rhythms as our sacred home. The dance I’ve been dancing these past few months, preparing for the journey of moving to a different place, enacts a sense of bittersweetness.

On the one hand, there is sadness at being unable to have sacred in-person rituals to say hasta pronto! to the beloved collectives, sisters, and friends that I’ve cultivated over the years in this gorgeous land. I have so much gratitude for this land that has sustained and nurtured me. Here, my relationship to Mother Earth has deepened – I have claimed it as home. On the other hand, I embrace excitement for new birth by accepting that my journey has shifted. In my mind, body, and spirit, I am longing to build new ways of being, existing, and moving away from old baggage and heavy shadows that I have carried for years.

How does it feel to be seen, heard, and appreciated by myself?

  • Acknowledging my attachments and honoring embodied release with sacred rituals.
  • Taking space, energy, and time to nurture my mind, body and Spirit.
  • Birthing new ways to connect with the Spirit of my ancestors.
  • Integrating all my journey’s aspects with unconditional love.
  • Celebrating the awakening of the present with laughter, dance, and joy.

Today, I am particularly celebrating how much I’ve been tending to all aspects of my longing, focusing on going one day and one task at a time. I have been embodying my sacred rhythm with impeccable discipline. I am celebrating that in the midst of packing, letting go, and managing the logistical and administrative processes that a move requires, I have also been focusing and prioritizing my vision and purpose for 2021. I am centering my values, partnerships, and offerings that align with that vision. I have even written a 200-year vision so that seven generations ahead can live the future that we are collectively building, gardening, and sustaining now as an interdependent species.

In this last moon cycle, I have learned that building a healing practice rooted in my spiritual purpose with offerings that serve a collective, takes time, energy, and discipline. I find it powerful to balance staying focused on the road map of my vision, embodying my medicine to guide those who seek it, and sustaining myself so that I do not burn out. Mamita Virginia called these “preventative home remedies”. A huge part of this inner pilgrimage has been embodying self-compassion and self-expansion, reaching out for support to those who have been walking with me from afar – beloved families, teachers, healers, wooes, sisters, friends, and global collectives.

I am arriving at this new beginning with acceptance of uncertainty, laughter, and joy in sacred learnings. Letting go is a sustainable practice that has opened up space for creativity, clarity and listening deeply with my heart. I feel abundantly open about the possibilities beyond this moment that it feels as if I am “hiking the Izalco Volcano” —opportunities to plant new gardens and ways of showing up both in relationship to myself and those asking me to support them in their journeys. Moving forward, I want to embody celebration as I did when growing up, dancing under a thunderstorm on the patio of my mama’s home. Nowadays, I am capable of dancing under a snowstorm in this beautiful land because Mother Earth has reminded me that I belong to her.

What are you grateful for in this moment?

Where are you noticing death and birth in your life now?

How are you embodying practices of seeing, hearing, and appreciating yourself in the ways that you deserve?



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Luna Nueva: Reclamando Momentos Sagrados / New Moon: Reclaiming Sacred Moments

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Aquellos de ustedes que me conocen, saben que estoy constantemente compartiendo sobre el carácter sagrado de mis ritos, rituales, rutinas y prácticas cotidianas. Incluso he escrito algunas de estas sabidurías ancestrales en un papelógrafo y cuelga en la pared, para poder recordarme de una manera cariñosa y compasiva que tengo una gran cantidad de conocimientos que puedo aprovechar para honrar a mis maestras, linajes, incluyendo el Espíritu de las Plantas, árboles, animales, etc.

No definiré ritos en este ensayo. Me enfocaré en mis experiencias personales de pasar por mi cuerpo la  sabiduría de los rituales, rutinas y prácticas que aprendí de mis ancestras.

Me he permitido reclamar rituales como un momento sagrado, puede sentirse como una celebración [graduaciones, ciclo lunar]. O puede ser un pequeño momento sagrado, por ejemplo, cuando preparo café todas las mañanas y trato de despertar la conciencia en ese momento. Prestando atención cuando pongo el café en la cafetera. Y puedo permitirme recordar de dónde viene mi relación con el café. Este ritual viene de las enseñanzas de mi abuela. A pesar de que su relación con el café fue introducida a partir de sistemas de explotación, […] ella eligió introducirme el café de una manera poderosa. Me enseñó a conocer su experiencia con el café y al mismo tiempo cómo ella rompió un patrón al transformar su experiencia en algo que le generaba gozo; y así yo pudiera tener una relación amorosa con el café, los granos de café y la planta. ¿Les hace sentido?.

Mi abuela me enseñó a plantar un pequeño cafetal en Chalatenango, a contemplar en conciencia las formas en que cambiaban los granos de café, a notar cuando la cáscara estaba roja, ella me pedía que cortara unos granos, los pelara y los chupara. Cuando las semillas sabían lo suficientemente dulce, ella asentía que era hora de la corta. Aprendí el proceso de cortar todas las semillas de la planta, con cuidado, y compartiré mucho más con mis estudiantes sobre estas enseñanzas en mi próxima ofrenda en línea en el Programa Reclamando el Hogar Ancestral. Así que volviendo al poder de los rituales, todas las mañanas, incluso si estoy inquieta, me permito conectarme con el proceso de preparación del café de una manera que me parece sagrada. Hay otros rituales importantes para mí que están espiritualmente arraigados en la sanación con la Madre Tierra. Comparto más sobre estos en los talleres en línea que facilito.

Para mí, las rutinas se pueden reclamar como un momento sagrado que sustento con disciplina. Mi hermana Ruth me recordó que, como parte de nuestra experiencia humana, las rutinas pueden ser anclas de apoyo, y a la vez hacer lo contrario, hay rutinas que pueden adormecernos o empujarnos a volver a viejos patrones de pensamiento, verbalizaciones y comportamientos. Entonces, les invito a  intentar reclamar y reconectar con su propio ritmo, y prevenir aceptar a que las proyecciones sistémicas, culturales e interpersonales externas “definan” lo que su ritmo sagrado “debería” ser. Para mí, reclamar rutinas ha sido desafiante, especialmente durante las transiciones y las pandemias globales. Sin embargo, dedicarles espacio se ha convertido en una herramienta necesaria de sanación descolonizadora con la disciplina de cuidar de mí misma.

Un ejemplo de una rutina diaria para mí es encender una vela cada mañana y ponerla en mi altar. Hago un chequeo con todos los aspectos del Ser y escribo una cosa que puedo hacer para atender esos anhelos. Si me quedo sin velas siempre está mi fuego interior, o Papa Sol para que la luz se encienda dentro y en conexión con el Universo. Esta rutina me ancla, especialmente en los días de invierno que son más cortos y oscuros. Me permite mantener la esperanza incluso si el mundo exterior se siente confuso y doloroso.

He reclamado prácticas como momentos sagrados, tecnologías que tomo para honrar la sabiduría ancestral y el conocimiento de mi propio cuerpo. Las prácticas para mí son contínuas, adaptativas y expansivas, pueden ser sustentadas, lo cuál significa que no las aplico solo cuando estoy pasando por momentos difíciles, sino que son cotidianas tanto como sea posible para poder atender a todos los aspectos y anhelos del Ser en mente, cuerpo y espíritu. Las prácticas me arraigan en la abundancia espiritual y la interconexión con todo lo que me rodea, me conecta con el corazón del Cielo y el corazón de la Madre Tierra. Las prácticas me permiten entrar en la cueva interior, la oscuridad interior con compasión y amor, sin juicios y sin apegos insanos. Las prácticas me acercan a integrar las dualidades de la vida.

Mi propia definición de rituales, rutinas y prácticas puede ser diferente o similar a la de los libros de texto. Aquí, estoy hablando de mi propia verdad y conocimientos heredados. Todos estos momentos son sagrados y todos tienen el propósito principal de apoyarme en mis viajes de sanación.

En las ofrendas y enseñanzas individuales y grupales, comparto formas más específicas de reclamar, sustenatar y crear rituales, rutinas y prácticas descolonizantes para que cada estudiante encuentre una sintonía con su propio ritmo en los viajes de sanación.

¿Cómo definen ustedes los rituales, las rutinas y prácticas? ¿Cuál es una rutina saludable que su cuerpo anhela estos días?

¿Existen pequeños o grandes rituales, rutinas y prácticas que le arraigan en el amor y en la conexión interna?


New Moon: Reclaiming Sacred Moments

Those of you who know me are aware that I am constantly sharing about the sacredness of my rites, rituals, routines, and practices on a daily basis. I  have written some of these ancestral powerful pieces of wisdom on a piece of paper and they hang on a wall so that I can remind myself, in a gentle compassionate way, that I have a wealth of knowledge of where I can draw from which honors my teachers and lineages. Some of the wisdom comes from tree Spirit, plant medicine, animals, etc.

I will not define rites in this essay. I will focus on my personal experiences of passing through my body the wisdom of rituals, routines, and practices I learned from my ancestors.

I have come to reclaim rituals as sacred moments. It can feel like a celebration [graduations, moontime] Or it can be a tiny tiny sacred moment, for example, my morning ritual of when I make my cup of coffee and how I try to bring awareness into it. By paying attention when I am putting the coffee on the coffee maker,  I can allow myself to remember where my relationship with coffee comes from. It comes from the teachings of my grandmother Virginia. Even though her relationship with coffee was introduced from exploitative systems […], she chose to introduce me to coffee in a powerful way. She taught me to know about her experience with coffee and how she allowed herself to transform that relationship so that I could have a loving relationship with coffee, coffee beans, and the plant. Does this resonate with you?

She taught me how to plant a small coffee garden in Chalatenango and how to contemplate in awareness of the ways the coffee beans changed. When the skin was red, she would ask me to pick a few beans, peel them, and suck them. When the taste was sweet enough, she would confirm that it was ready. I learn the process of picking all the beans from the plant, with care, and there is much more I will share with my students about these teachings in my upcoming online offering the Reclaiming Ancestral Home Program. So going back to the power of rituals.  Every morning, even if I am restless, I allow myself to connect with the coffee-making process in a way that feels sacred to me. There are other rituals important to me that are spiritually rooted in healing with Mother Earth. I share more about those in the online workshops that I facilitate.

For me, routines can be reclaimed as a sacred moment that I do with discipline. My sister Ruth reminded me that as part of our human experience, routines can be supportive anchors. Inversely, there are other routines that do the opposite that can numb us or push us to go back to old patterns of thinking, speaking, and being. So, I encourage myself and invite you to try as well to reclaim and reconnect with your own rhythm, groove and not let outside systemic, cultural, and interpersonal projections “define” what your sacred rhythm “should” be. For me, routines can be challenging to reclaim especially during transitions and a few ongoing global pandemics. However, putting in the work has become a necessary decolonizing healing tool with the discipline of showing up for Self.

An example of a daily routine for me is to light a candle every morning and set it on my altar. The purpose is to check-in with all aspects of Self, and write one thing I can do to tend to those longings I feel. If I run out of candles, there is always my inner fire or Papa Sun so that the candle is lighted within and with the Universe. This routine anchors me, especially on darker, shorter winter days. It allows me to stay hopeful even if the outside world feels confusing and painful.

I have reclaimed practice as a sacred moment, an ancestral technology that I use in honoring the ancestral wisdom and my own body knowledge. Practice for me is ongoing, adaptive, and expansive and it can be sustained, which means that I don’t come to it when I am having a hard time only but on a daily basis as much as possible so that I can tend to all aspects and longings of the self in mind, body, and spirit. Practices root me in the Spiritual abundance and interconnectedness with everything around me. It connects me with the heart of the Sky and the heart of Mother Earth. Practices allow me to enter the inner cave, the inner darkness with compassion and love, free of judgment, and attachment. Practices bring me closer to integrating life’s dualities.

My own definition of rituals, routines, and practices may be different or similar to that in the textbooks. Who knows? Hear me, I am speaking from my own truth and inherited knowledge. All of these moments are sacred and all have the main purpose to support me in my healing journey.

In the individual and small-group offerings and teachings, I share more specific ways to create and sustain decolonizing rituals, routines, and practices so that each student finds a tune with their own rhythm in their healing journey.

How do you define rituals, routines, and practices? What is one healthy routine your body is longing for these days? 

Are there any small or big rituals, routines, and practices that make you feel rooted in love and connected within?



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Luna Nueva: Reclamando el Fuego de la Cocina y Amar la Tierra que nos Sustenta Ahora

Mama Marcela en su Milpa.

Vengo de un linaje de sanadores. Mujeres y hombres que atendieron el fuego de su cocina a diario. Mis antepasados no solo me enseñaron cómo cuidar del Ser, sino que también me enseñaron la importancia de compartir la responsabilidad de cuidarnos unas a otras como familia y hacia nuestra comunidad. Aprendí esto a través de la contemplación. Mis maestras, mama Marcela y mamita Virginia me enseñaron con acciones. Expresaron su amor incondicional a través del proceso de preparar la tierra para la siembra de nuestras milpas, frijolares y hortalizas. Encarnaron el amor a través del fuego de la cocina, al cocinar con tanta alegría, poder y creatividad. Incluso cuando la escasez de alimentos era nuestra realidad, noté que mama y mamita seguían encontrando formas de apapachar nuestros estómagos y espíritus.

Este año, mi maestra Raeanne Madison, que es cuidadora de partos y educadora descolonizadora, me enseñó en su curso Postpartum Healing Lodge, más sobre la importancia de nuestros linajes para atender el fuego de la cocina. En sus tradiciones Ojibwe y Mexica, es sagrado cocinar cada comida para la persona que da a luz y la familia durante el proceso de posparto con mucha compasión, amor y respeto como rituales sagrados. La comida es una medicina sanadora. El proceso de preparar comida casera también es un ritual poderoso que aprendí a temprana edad mientras me criaba en Chalatenango, El Salvador. Agradezco seguir recuperando estas tradiciones.

Desde el momento que salí de mi pueblo, sentí una desconexión con los alimentos procesados ​​que consumí en todos los lugares en los que he vivido. Este año, mi Espíritu intuitivo ha estado a nivel celular anhelando poder atender más profundamente el fuego de mi cocina.

Mi hermana Ruth, una de mis maestras, tiene mucha más experiencia atendiendo el fuego de su cocina, ya que ha estado fuera del hogar-Chalatenango más tiempo y ha arraigado abundantemente a su familia en el hogar-presente que están sustentando. Hace unas semanas, durante nuestra conversación (que duró dos horas), me recordó cómo su familia reclama el fuego de la cocina en la privacidad de su hogar. Ruth es una persona poderosa quien heredó la creatividad culinaria de nuestras mamás. En nuestros viajes de navegar fronteras debido a los sistemas heredados de colonización, nuestro poder interior permanece arraigado en el amor incondicional.

Mi hermana recuerda el proceso de cultivar nuestra comida, recoger las verduras de nuestra hortaliza, preparar el fuego con leña y oler el humo que sale de las semillas de marañón. Por ejemplo, ella recuerda que primero hacíamos una fogata en nuestro patio, luego tostábamos las semillas en una sartén vieja que teníamos. Íbamos recolectando las semillas cada vez que comíamos los marañones. Una vez que teníamos suficientes semillas, la cipotada del barrio nos reuníamos para compartir. Cada vez era un proceso divertido. Ruth incluso recuerda cuando nos quemábamos la lengua porque llevábamos las semillas directamente de la sartén a nuestra boca y lo emocionante que eran esos momentos. El ardiente fuego, las ardientes y poderosas sensaciones espirituales cuando la semilla de marañón tostada tocaba cada rincón de nuestra boca.

Un marañon maduro del jardín de mama Marcela.

Hoy en día, a medida que continuamos adaptándonos, estos procesos de re-conectar, ritualizar y priorizar momentos específicos de interconexión en familia son cruciales para descolonizar nuestro bienestar. Yo he nombrado este proceso “Acto Sagrado Ritualista de lo Mundano”. El 2 de noviembre, mi hermana y familia celebramos el día de las almas difuntas, un día muy sagrado; ya que en El Salvador es espiritualmente importante honrar el Espíritu y los recuerdos aquí en la Madre Tierra de nuestras antepasadas. Cuidar el fuego de la cocina es parte de esta celebración. Mayita, mi sobrina y maestra, compartió conmigo lo importante que es para ella recuperar estas tradiciones. El otro día, durante nuestra conversación de atención plena, me dijo que la comida la hace feliz y que la comida la conecta profundamente con sus linajes y tradiciones. Le encanta que sea la comida la que nos reúne en familia en la mesa.

Cuando le pregunté a Mayita, ¿tienes alguna comida que sea muy especial para ti? me dijo con mucha emoción “me encantan las pupusas, los tamales, los pastelitos y las quesadillas salvadoreñas” y luego continuó, “me encantan especialmente las pupusas que hace en casa mi mamá Ruth porque sabe que soy vegetariana y por eso las hace sin carne para mí”. Asimismo, ella expresó alegría de que su tía Erika (¡yo!) le haya introducido a la receta de quesadillas salvadoreñas, un postre tradicional que mama solía preparar en su horno artesanal durante casi todas nuestras festividades, cumpleaños y simplemente para apapacharnos.

Después, Mayita dijo que también honra los alimentos de sus tradiciones chinas. Ella se emocionó al compartir que el proceso para hacer dumplings y pastelitos, aunque la masa es diferente, para esta última es harina de maíz, el proceso para hacerlos es similar. Su cara sonriente lo decía todo, el fuego de la cocina apapacha su cuerpo y su espíritu.  Así pues, hizo una pausa por un momento. Maya me miró y dijo: También “estoy agradecida por mi mama Ángel y su familia quienes vinieron de China”. En general, Mayita afirmó: “son esos momentos en los que la familia se junta cuando la comida sabe más deliciosa, y las risas, momentos divertidos de cocinar juntas, para mí es a través de ese tiempo que aprendo más de dónde vienen mis antepasados, cómo honrarles, respetarles y a sus tradiciones”.

Quesadillas salvadoreñas horneadas por mama Marcela.

Durante mi reciente visita a mi hermana Ruth y su familia, sentimos la necesidad de atender también el fuego colectivo de la cocina. Entonces, nos comunicamos con Melisa, una amiga nuestra que también es de El Salvador y que ahora vive con su familia en Vermont. Hicimos un viaje improvisado para visitarles. Nos inspiró aprender sobre Ananda Gardens, un huerto familiar a pequeña escala, ubicada a 10 minutos del centro de Montpelier. Esta fue una visita sagrada, en la que Maya pudo hacer nuevas amistades, aprender sobre el sagrado y complejo proceso de cultivar alimentos, ver algunas gallinas y observar a su tía Erika saltar de miedo cuando un gusano la tomó por sorpresa y le dijo “¡hola, hola!”, mientras bebíamos cacao caliente con la familia en su patio. Melisa nos dio la bienvenida para moler el maíz mientras nos reconectamos con nuestra tradición de preparar la masa de maíz para hacer tortillas. Estar lejos de nuestro terruño hace este proceso más complejo y a la vez especial. A este proceso nuestros antepasados lo llaman “nixtamalizar” —nixtamal es una palabra que proviene de las tradiciones Mayas en Mesoamérica. Este momento fue poderoso para nosotras que llevamos mucho tiempo alejadas del Pulgarcito y sus tradiciones, ¡tocar el molino fue un momento sagrado!

Melisa y Erika moliendo el Nixtamal.

Después de caminar por las hortalizas y viveros, de preguntar con mucha curiosidad a Melisa y Patrick sobre su trabajo, las alegrías y los desafíos de cultivar alimentos para proporcionar a pequeña escala a su comunidad de Montpelier, todes nos dirigimos a atender el fuego de la cocina. Ahí torteamos, comimos las tortillas recién hechas con sopa de frijoles, arroz, salsa, crema de semilla de marañón, y terminamos nuestra hermosa visita sentados alrededor de la fogata en su patio, contando historias de cómo las respectivas parejas se han conocido y continúan cuidando a sus familias mientras continúan recuperando sus tradiciones y ¡honrando hogares arraigados en el amor y las prácticas que les brindan vida y alegría!

En enero de 2021 estaré facilitando la versión en español del Programa Reclamando Hogar Ancestral, un curso en línea de capacitación grupal de 8 semanas. Puedes unirte a mi lista de correo electrónico AQUÍ para recibir más información sobre el proceso de inscripción muy pronto.

¿Cómo atienden ustedes el fuego de su cocina dentro de la privacidad de sus hogares?

¿Cuáles son los alimentos tradicionales de sus linajes que les arraigan en amor incondicional?

¿Cómo están reclamando su hogar ancestral a través de la comida casera aquí y ahora?



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Luna Nueva: Sabiduría Ancestral Reclamando Hogar Sagrado

Durante toda mi vida he estado al servicio de la sanación profunda, a temprana edad desarrollé mi voz de narradora de historias contadas desde el amor, la resiliencia y la espiritualidad radical. Esta voz interna encontró poder al escuchar a mama Marcela y mamita Virginia contar sus historias de éxodo, exilio y repatriación durante la guerra civil de El Salvador.

Por más de una década he acompañado procesos de sanación a nivel comunitario desde emprendimientos de mujeres luchadoras en comunidades rurales y urbanas en varios países de los que desde la colonización se llama “Las Américas”. Además, acompañé siete procesos de investigación académica, lo cual me dio el privilegio de escuchar cientos de historias no contadas de sobrevivientes de violencia de guerra, sexual, violencia sistémica e institucional en El Salvador. Este trabajo de acompañamiento fue súper profundo sobre todo porque fue en esos momentos de compartir comida en los hogares de las personas con quienes trabajé o dialogué y fue ahí donde me sentí más arraigada.

Por otro lado, durante estos procesos de acompañamiento fue donde aprendí que muchos patrones insanos se reproducen constantemente de quienes promueven la cooperación internacional, la investigación académica con narrativas, indicadores y perspectivas colonizadoras.   Cada organización local con la que trabajé seguía agendas que estaban atadas a los fondos financieros y estas agendas se perpetúan hacia las comunidades.

La mayoría de investigadores académicos suelen extraer las historias y muy pocas veces buscan con sinceridad aportar a la comunidad, por lo tanto, estas experiencias de navegar ambos mundos, de ser parte de patrones insanos me llevaron a que me quemara emocional, espiritual, física y creativamente.

Fue dentro de esta dicotomía que (hace diez años) reconecté con esa búsqueda profunda de “Reclamar Hogar Ancestral” y recibí la llamada urgente a sanar hacia adentro desde la Medicina Ancestral Femenina. El primer proceso fue reconocer que yo no solo llevaba mis propios traumas de la infancia; sino también, traumas sin procesar de las mujeres y hombres de mis linajes. Traumas vicarios que absorbí de las experiencias de aquellas personas con quienes acompañé y dialogué. Fueron sus experiencias y nuestra interconexión humana que aprendí tanto en cada recorrido durante ese tiempo acompañando, gestionando, y creando programas sanadores.

En mi conexión con mi hogar interior también aprendí y descubrí que hay maneras diferentes de encarnar la sanación. Una de estas enseñanzas es que, para encarnar mi medicina es necesario acceder a todas las áreas del ser y una a una soltar cada máscara de la ilusión que desde la colonización construí como mi creencia del ser y que al descolonizarme tengo el poder de apapacharme como la sanadora que siempre he sido.

Por lo tanto, Reclamando Hogar desde lo Sagrado Ancestral ha sido para mí una búsqueda constante. Tengo la certeza que es un proceso de toda la vida, porque encontrar liberación no es desde mi punto de vista un destino o un punto final, sino más bien, puntos de renacimiento que me acercan a la esencia sagrada del ser y con ello a la esencia y conexión sagrada de todo lo que habita en el cosmos, la Madre Tierra, la humanidad, las plantas, animales y toda la materia que es capaz de transformación y adaptación constante.

La esencia de este programa es la sabiduría ancestral universal que cada persona lleva dentro: Es la llama de luz, de fuego, la fuerza que nos motiva a crecer y a quitarnos las máscaras que las experiencias de trauma, dolor y pérdida intergeneracional nos hicieron construir como mecanismos de protección, tiene sus raíces en la praxis y la concientización espiritual radical descolonizadora. Estas heridas nos llaman a sanar profundamente, estas máscaras de racismo, sexismo, y clasismo internalizados, sanar la violencia interna que perpetuamos al aceptar creencias limitantes. Estas máscaras nos invitan a ver ese abanico de colores con amor propio, compasión y a soltar lo que ya no nos sirve. Está bien ser vulnerables. Estamos en casa.

Las enseñanzas, demostraciones, herramientas y diálogos para cada módulo permitirán a que cada participante encarne sus propios poderes sanadores y creativos.

Especialmente diseñado bajo una plataforma virtual, la cual he creado para capacitar grupos de personas del Sur Global y servir de puente conector con comunidades en el Norte Global.  Dirigido a personas que se identifican con raíces indígenas, afrodescendientes y otras personas de color del Sur Global que están comprometidas a apoyar la liberación colectiva a través de su sanación.

Agradezco que en mi camino por esta búsqueda aprendí que hay maestras y guías espirituales que siempre me acompañan, en especial mama Marcela, Mamita Virginia, abuelo Roque, Espíritu de la Salvia, etc. En mis recorridos, la energía creadora del amor universal me conectó con maestras y maestros en distintos puntos de mi comunidad global, quienes me siguen apoyando con su medicina desde donde se encuentran. Cada quién sabe que está en mi lista. Muchas gracias por cada palabra de aliento en mi proceso de ideación, creación y sanación.

El Programa Ancestral Reclamando Hogar es mi ofrenda y don espiritual para con el mundo y está arraigado en la sabiduría heredada de mis linajes indígenas y multirraciales, mesoamericanos y globales. A través de su profunda conexión con la Madre Tierra, sus rituales cotidianos de resiliencia, resistencia y visión espiritual.

El programa estará disponible por primera vez en plataforma virtual a partir de enero 2021. Te invito a inscribirte es este formulario virtual para que puedas estar en la lista prioritaria para recibir actualizaciones sobre costos, inscripción y recursos gratuitos que muy pronto estaré compartiendo. (Las personas ciudadanas estadounidenses no son elegibles para unirse a esta clase en este momento).

¡Nuestra primera aula sanadora ancestral inicia la semana del 17 de enero, 2021! ¡Asegúrese de suscribirse a mi lista para recibir acceso exclusivo y registrarse con alguna bonificación aqui!

¿Cuáles son los rituales que has practicado en el pasado o te encuentras explorando en el presente que te hacen sentir arraigo, conexión con todo lo sagrado?

¿Sabes de quien los heredaste o aprendiste? ¿Cómo los modelas sin apego y con libertad a tu familia?



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