Poder Lunar: Enseñanzas de Mamita y Reclamando mi Medicina Útero

En la madrugada, mis ojos y mi corazón vieron el amanecer desde el Este y la Luna llena se elevó por el Oeste, poderosa como siempre. Los colores del cielo y los ruidosos pájaros alegres cantando me conectaron con el Espíritu de Mamita Virginia. Digo su nombre, sonrío mientras hermosos recuerdos recorren mi cuerpo a raíz del recuerdo de que existo gracias a ella. Digo su nombre para que su Espíritu pueda seguir guiándome hacia recorrer mis caminos, mis viajes y mis historias hacia una conciencia colectiva.

Mamita me enseñó sobre el poder de la Luna (también conocido como fases lunares) durante todos los viajes y senderos que caminamos juntas. Aquellas primeras caminatas en las montañas de Chalatenango fueron momentos de poderosa enseñanza. Cuando era niña, mi espíritu curioso me apoyó a absorber la mayor parte de las enseñanzas y la sabiduría de Mamita. Ella me compartió lo que había heredado de nuestros linajes. Estos elementos me servirían para sobrevivir, pero especialmente para la adaptación y la abundancia. Sus enseñanzas me prepararon para reconectarme con mi camino hacia la liberación dondequiera que la vida me llevara.

“Munus”, me decía. Apurándome porque ya era la hora de partir, normalmente a las cinco de la mañana. No recuerdo haber resistido. Yo confiaba en ella. Ella era mi hogar, ella olía a hogar, ella estaba enraizada y fuerte así como en lo que se está convirtiendo mi propio hogar. “Recuerde”, me dijo una y otra vez, “cuando mire hacia el cielo y vea la Luna que es nuestra Luz en la oscuridad, recuerde que ella siempre estará con usted y esto significa que yo siempre estaré caminando a su lado , aunque no me vea físicamente”.

Hoy al amanecer, la hermosa sonrisa de Mamita se reflejó en el universo. La vi cuando escuché el canto de los pájaros, la vi reflejada en la Luna, la vi mientras caminaba, recordándome que el océano de la vida puede parecer muy difícil de nadar en algunos días, pero siempre hay grandes posibilidades por delante. Entonces, escuché su voz susurrando, “niña, recuerda ser paciente, confía en el proceso”.

Mamita Virginia me enseñó a leer, escribir, meditar y la importancia de los rituales como disciplina. Ella amaba incondicionalmente a mi familia y a mi. Su amor todavía está arraigado en mi Espíritu. Ella me hizo sentir que tenía Medicina dentro. Debido a todas estas enseñanzas, pude saltarme el segundo grado en la escuela. Por supuesto, fue una decisión de la profesora; es decir, mi madre y yo no teníamos nada que decidir. Sin embargo, también trajo muchas consecuencias difíciles. Crecí sintiendo la presión de “tener todo resuelto”.

Recuerdo haber venido a Mamita con mi tarea de matemáticas, contándole cómo me resistía a las formas en que se enseñaba esta materia. Las matemáticas no pueden limitarse a una asignatura de lógica, sino a un conjunto de habilidades que se conectan con nuestras vidas personales y las complejidades de la vida misma. Además, considero que sería más efectiva si se enseñara de una manera que abarque los diversos conocimientos, sabiduría, pasiones y estilos de aprendizaje de la niñez. Las matemáticas podrían ser un proceso de coaprendizaje creativo.

“No puedo dominar las multiplicaciones, no puedo entender cómo se supone que funcionan”, le decía a Mamita. Y con una voz tierna, se sentaba a mi lado y me decía: “¿Por qué tiene tanta prisa?” “¿Por qué siente la necesidad de hacerlas bien tan pronto?”

“Porque hay nuevos temas y lecciones que mis profesores compartirán y no quiero quedarme atrás”, le respondía.

“Erika, used tendrá un año y una vida para aprender todas las lecciones, no hay necesidad de anticipar, siempre encontrará la manera de llegar a donde necesita ir, usted seguirás el camino que le toca recorrer”, afirmaba. Mamita nunca me juzgó, en ese momento me sonrió y me abrazó.

Cada vez que he enfrentado un desafío en mis recorridos de la vida y he comenzado a anticipar, solo he exacerbado mis ansiedades. Entonces, he aprendido a usar su intención como mi práctica diaria de ir un día a la vez. Más importante aún, llegar a la comprensión de que hay muchas creencias limitantes que he internalizado como “mis verdades”, pero, de hecho, son lo opuesto a la verdad divina de mi Espíritu. Soy una Mujer Medicina. Yo soy amor. Soy abundante.

Esta mañana al amanecer, me di permiso para poner mi vida en perspectiva, en lugar de obsesionarme en todos los sistemas que me causan un agobio internalizado. Elegí mirar hacia arriba y encontrar respuestas, no con mi cuerpo intelectual sino con mi cuerpo espiritual, el cual tiene el poder de conectar todos los puntos en el rompecabezas de mi vida en este momento.

Hoy me permití ver con mi Alma y experimentar júbilo y amor mientras me dejo nutrir por la Madre Tierra y mis ancestras día a día. En los últimos años, he estado navegando muchas fronteras impuestas. Vivir en un país donde un estatus migratorio no permite acceder a empleo ha sido un proceso de transformación creativo.

Para mí, el desempleo es una realidad temporal que ha revelado [durante la cuarentena] una oportunidad de trabajar abundantemente hacia la estabilidad material a largo plazo. Merezco remuneración por hacer lo que me apasiona y sin pedir disculpas ser la encarnación de mi visión. Me estoy alejando de la creencia limitada del pensamiento de escasez, que el capitalismo me ha inculcado. Soy abundante. Llevo una poderosa riqueza espiritual. Soy completa.

Estar desempleada recientemente me ha ofrecido el espacio para profundizar mi conciencia espiritual y encontrar la claridad de hacer que mi emprendimiento sea creativo y que funcione para mí. Mi intención hoy en Luna llena es que yo pueda continuar alineando y accediendo a mi Poder Solar / Masculino y al Poder Lunar / Femenino más allá de las construcciones y categorías de género.

Estoy humildemente con tanta gratitud con la Divinidad en la Luna, Sol, la Pachamama, los Eclipses del Cosmos porque estoy renaciendo Espiritualmente.

¿Cuáles son las creencias limitantes que sus experiencias pasadas les han inculcado?

¿Cuáles son las prácticas y los rituales del amor propio que les ayudan a estar en equilibrio con su propia visión creativa Espiritual?

¿Cómo está alineando sus viajes de Sanación hacia una visión de liberación colectiva a nivel global?

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Espíritu Nómada

Vivo en un cuerpo temporal que tiene limitaciones.
A la edad de nueve meses en el útero templo de mi madre
nací en este mundo
Soy una ciudadana global sin tierra, sin padre, sin dinero;
de ahí mi Espíritu Nómada guerrera del pasado, presente y futuro

Estoy viviendo en un lugar temporal dominado por la blanquitud,
mis raíces Indígenas violadas
pura nutrición de la conexión apapachadora y humanista
Resistencia, opresión, resiliencia, complejos pecados sistémicos
¿Por qué me preocupo tanto por esto?
porque es un espacio mágico e incómodo no permanente.

Vivo en un estatus temporal que nunca es el mismo
siempre en movimiento tan cansadas son estas caminatas.
Purificando mi altar el ritual diario ha sido hasta ahora
mi práctica de soltar lo que me mata y
dejar crecer lo que me transforma,
estática yo no soy, aunque el imperio lo diga así.
Págame por la labor emocional que requiere contar estas historias un modo de sobrevivencia.
Estoy cansada de que me definan por mi país de origen.

Estoy viviendo en un apartamento temporal en dónde he hecho café cacao y amor.
Mientras leí sobre poderosas Espíritus quienes partieron hace mucho.
Aceptando las recientes visitas del Espiritu de mi madre
llorando por las dolorosas realidades de persecuciones y derramamiento de sangre
a la vuelta de la esquina y por todas partes.

Vivo en un trabajo temporal esclavizada por el capitalismo
préstamos estudiantiles esperando a ser pagados,
no hay tiempo para idealismos, aunque el dinero no es lo que más importa
pero las comunidades y la solidaridad colectiva entre nosotres
RECLAMEMOS nuestro espacio y seamos valientes para contar nuestras verdades.

Estoy viviendo en un estado mental temporal
constantemente cambiante ideas esperanzadoras emergen
al mismo tiempo que la baja autoestima me hace pedazos.
Sanando traumas de mi infancia pasada y abuso sexual intergeneracional, guerra.
Liberación sexual y placer Bruja SANADORA soy.

Estoy viviendo una vida temporal, nunca mía,
educada y socializada para actuar de maneras que fueron confusas.
Anhelando pertenecer aquí y ahora en cualquier lugar y en todas partes.
Volando con mi imaginación a mundos posibles
dónde mi Espíritu Nómada pueda conexistir con todas nosotras.


Este poema fué escrito originalmente en inglés y posteriormente traducido al español. Una versión editada del poema Espíritu Nómada, ha sido publicado en edición en español de la agenda 2021 de We’Moon titulada El Mundo. We’Moon es un calendario lunar, una agenda en ritmos naturales, y una colaboración de culturas femeninas internacionales.


Nomadic Spirit

I am living in a temporary body which has limitations
at the age of nine months in the womb of my mother’s temple
I was born into this world
I am a global citizen landless country-less fatherless moneyless
Hence my Nomadic Spirit warrior of the past present and future

I am living in a temporary place white-dominated my Indigenous roots violated
purely nurturing of love connectedness and humanity
resistance oppression resilience complex systemic sins
why do I care for it so much?
because is a non-permanent uncomfortable and magical space

I am living on a temporary status never the same
always in movement as tiring as these journeys are
Cleansing my altar daily ritual has been so far
my practice of letting go of what kills me and
letting grow of what transforms me
static I am not even if the empire says so
pay me for the emotional labor that requires storytelling a survival mode
I am tired of being defined by my country of origin

I am living in a temporary apartment where coffee chocolate and love
I’ve made through reading about powerful Spirits that left long ago
accepting the recent visits of my mother’s Spirit crying for the painful
realities of persecutions and bloodshed around the corner and everywhere

I am living on a temporary job enslaved by capitalism
student loans waiting to be paid
there isn’t time for idealisms though money isn’t what matters the most
but communities and collective solidarity among us
let’s RECLAIM our space and be brave to speak up to tell our truths

I am living on a temporary mindset constantly changing
Emergent hopeful ideas
at the same time, that self-doubt breaks me to pieces
healing traumas from the past childhood and intergenerational sexual abuse war
sexual liberation and pleasure Bruja SANADORA soy

I am living in a temporary life never mine
taught and socialized to perform in ways it felt wrong
longing to belong here and now anywhere and everywhere
flying with imagination to other possible worlds
in which my Nomadic Spirit can coexist with us all


An edited version of this poem was included in the English edition of We’Moon 2021 datebook titled The World. This poem has been translated to Spanish. We’Moon is an astrological planner complete with moon signs and phases. A calendar filled with beautiful and inspiring art and writing.


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Moviéndome al Ritmo de los Latidos de mi Corazón

Imágen cortesía de Zimi Heb

A los siete años le dije a mi madre que quería ser una danzante profesional. Mi visión era de convertirme en una artista profesional de danza contemporánea. A pesar de que mama era bien ingeniosa, nos hacía falta dinero. En mi mente súper imaginativa yo pensé que el dinero no era necesario para alcanzar ese sueño. A pesar de que no había una escuela profesional de danza a la cual inscribirme en mi municipio allá en El Salvador, a esa edad gané un concurso entre la niñez de mi barrio. Nuestras fiestas tradicionales de fin de año siempre incluían los bailes al son de la música trova, cumbia, salsa y samba.  El patio de nuestro hogar era nuestra pista de baile y la luz del cielo era nuestra chispa de esperanza la cual por un instante me hacía sentir poderosa.

Eso sí, la razón por la cual me encanta danzar nunca ha sido para competir y ganar, más bien es un ritual para juntarnos colectivamente en alegría y risas – fue mi ritual espiritual.

Durante mi adolescencia, tuve la oportunidad de participar en unas capacitaciones grupales de danza folclórica dirigidas por artistas profesionales, tuve la oportunidad de tener como maestro a mi hermano Tito y más facilitadores quienes llegaban desde San Salvador, la capital. Nuestro grupo ensayaba dos veces por semana, a menos que tuviéramos un espectáculo, ensayábamos más veces. Se formaron dos grupos porque un alto porcentaje de la juventud estaba interesada en dichos talleres. Tuvimos la oportunidad de presentarnos en las fiestas patronales de varios pueblos. Recuerdo que, en cierta ocasión, incluso nos dieron remuneración por presentarnos en un festival artístico en la capital. Dichos honorarios incluyeron el transporte, comida y un pequeño recorrido en el centro de la ciudad. Para nuestros grupos ese viaje fue una puerta hacia muchas posibilidades. Con práctica y trabajo en equipo desarrollamos las habilidades para sentirnos cómodas en frente de diferentes audiencias. La verdad yo disfrutaba vestir trajes de danza coloridos y encarnar mi persona artística. ¡Hay aquellos tiempos tan bonitos!

Durante mi infancia, mi placer por la música estaba enraizado en el hecho de que, con cada ritmo, mi cuerpo respondía con un vaivén. Se sentía como si el viento danzaba conmigo, mi cuerpo se transformaba en una masa flotante que entraba en estado de trance, conexión pura del alma, cuerpo, y mente siendo una con la Pachamama.

¡Qué deliciosa es la música!

La música siempre me trajo mucha felicidad porque era un ritual colectivo que compartía con mi familia durante nuestras reuniones y bailes comunitarios. Aún recuerdo cómo mi cuerpo se transformaba con cada ritmo y también notaba la forma en cómo cada persona respondía corporalmente cuando sonaba alguna canción especial.

La danza colectiva es un ritual sanador.

Imágen cortesía de Zimi Heb

Danzar cumbia y salsa siempre ha tenido un profundo significado en mi vida. Mucho más que simplemente bailar, es una conexión espiritual con mis raíces ancestrales. Los ritmos representan una creatividad radical híbrida cultural – una conexión de ritmos y sonidos de resistencia, gratitud, amor y visión.  La percusión, los sonidos folclóricos heredados por mis tradiciones Indígenas y Afro-caribeñas a través de la creación musical con varios instrumentos son prácticas que, con el tiempo, entre generaciones las comunidades han ido adaptando en Centro América, Latino América y el Caribe.  Yo no soy una danzante “profesional” ya que formalmente no tomé clases.  

Yo soy una danzante espiritual.

Los movimientos corporales siempre han sido una parte esencial de mi espíritu. Soy una viajante y en cada nueva comunidad a la que visitó, existe música que me invita a mi espíritu a moverse, a liberarse. Recuerdo la primera vez que estuve entre un grupo de ochenta jóvenes en una comunidad Garífuna en Honduras. La juventud tocaba distintos instrumentos de percusión en un círculo colectivo; este lugar es donde aprendí a bailar punta. Yo estaba impresionada por las vibraciones que sentía en mi corazón con cada ritmo. Un llamado espiritual a conectar con mis raíces. Una combinación de bongo, conga, timbales, cajón, marimba, guitarra, y muchos más instrumentos. Este fue un proceso de sanación colectiva espiritual radical. ¡Bailemos!

Imágen cortesía de Zimi Heb

Esa tierra me hace sentir espiritualmente feliz y enraizada.

Frente a mí, una mar azul turquesa, un sol quemante en el cielo, una briza salada y fresca tocando mi piel, y mis pies descalzos sosteniendo mi cuerpo mientras guían a mis canillas, rodillas, piernas, caderas, y mi columna de Serpiente en una mezcla de movimientos lentos y rápidos.

Mi danza de agradecimiento en Batalla, Honduras.

Durante mi primer año en la universidad me uní a una escuela de danza profesional, pero en el primer día de capacitación, fui acosada por el director. Sus comentarios inapropiados sobre la anatomía de mi cuerpo fueron violentos, lo cual me presiono a nunca regresar a esa escuela. Agradezco que fui firme con mi límite. Un año después de que me gradué de la universidad me puse el reto de intentar de nuevo tomar algunas clases de danza. En mi alma seguía este profundo deseo de aprender a danzar hip hop pero durante mi visita a la escuela Humanum Tempore me enamoré con la forma de enseñanza empoderadora con la que la instructora de tribal fusión juntaba al cohort como un equipo.

Bien, cada vez que pienso sobre movimiento, lo hago con un propósito profundo. La experiencia de usar mi fuego interior para canalizar mi creatividad mientras muevo mis pies al compás de los sonidos, chascando con mis dedos, tamborilear sobre mi escritorio, tamborilear en mis piernas, danzar mientras voy en el bus. Esta es mi receta para abrazar los movimientos: Agarre una cubeta vacía mientras la sostiene con sus piernas, luego use sus manos para crear sonidos de percusión. Ese es el primer paso para conectar con los latidos de su corazon y sentir profundas vibraciones a través de sus venas. Ustedes son bienvenidas a escuchar la música de la vida mientras late con su alma. Solo abracen el movimiento como esencia natural de nuestra humanidad y su conexión ancestral.

En mi búsqueda sanadora, en mi proceso para Reclamar Hogar tuve la oportunidad de compartir espacio creativo con Zimi Heb. Este es un colectivo creativo y en constante evolución. Se identifican con diversas culturas y al mismo tiempo no pertenecemos a ninguna. En El Salvador un país con pocas oportunidades y recursos para crear, Zimi Heb ha logrado hacer creaciones donde han mezclado y reutilizado su historia, la de su familia, su raíces, las nuevas tecnologías, el aprendizaje nuevo. Son un grupo flexible y sus creaciones surgen de un balance entre la música, la danza, la poesía, el film-experimental con o sin la participación del equipo. Zimi Heb se caracterizan por la improvisación y les limita el tiempo. No pertenecen a ningún estilo sino que al suyo que es el resultado de una fusión.

Imágen cortesía de Zimi Heb

Con Zimi Heb celebramos este concierto dedicado a la época lluviosa, las cigarras, y la intensidad de la vida y la relatividad del tiempo. Un año después creamos este concierto como espacio para abrazar las migraciones como parte de la impermanencia y los movimientos globalmente.

Cada cultura tiene conexión con rituales de danza y música enraizados en nuestra relación con la Madre Tierra. ¡Hay que fluir con ella!

Desde que llegué a Michigami, ha sido para mi bien importante mantener esa conexión con la música y el movimiento, especialmente durante la temporada de invierno. Honestamente, extraño danzar en el patio del hogar de mama, donde crecí, pero he aprendido adaptar mi danza a una celebración dentro de casa. Esta primavera, durante la cuarentena, yo toco la lista con música con diversidad de artistas incluyendo a Totó la Momposina, Lila Downs, Anita Tijoux, Orishas, and Ibeyi. La lista es interminable. En la sala de este apartamento, frente al altar creado para celebrar la humanidad, yo abrazo mi danza como poesía sanadora. Danzar y crear música colectiva es una herramienta principal para el cambio.

Imágen cortesía de Zimi Heb

¡Dancemos y sanemos en comunidad!

¿Cuáles son los rituales de danza que les permiten sentir conexión espiritual interior y con sus colectividades?

¿Cuáles son las historias de sobrevivencia, resistencia, y amor que han aprendido a través de la música poética en sus linajes?

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Sagrada Cacao: un proceso agridulce que me hace sentir arraigada en mi hogar

Me encanta el sabor al cacao. Me encanta el sabor al cacao cuando está crudo y amargo. Fui introducida a este sabor medicinal mientras estaba en el útero de mi madre y durante los primeros cuarenta días después del nacimiento hasta el período de lactancia.

Según las tradiciones Indígenas, una persona tiene que beber cacao caliente durante los primeros cuarenta días después de dar a luz. Sus componentes antioxidantes y antiinflamatorios apoyan el proceso de curación del cuerpo. También se conecta a una necesidad emocional de calidez interior.

Cacao fue un hermoso regalo y una de las primeras tradiciones a la que mama y mamita nos introdujeron y enseñaron en familia. Una de las enseñanzas subyacentes fue que cuando me siento triste o desconectada, hay rituales caseros para apapacharme que puedo hacer para sentirme reconfortada.

Mi madre y yo compartimos este tiempo intencional conectando [segunda enseñanza], mientras seguíamos el proceso juntas. Recuerdo un fin de semana en mis viajes de rutina desde la universidad, cuando la visité en nuestra comunidad. Me sentía deprimida porque el estilo de enseñanza de uno de mis profesores era muy desafiante, yo tenía miedo de no aprobar ese curso.

Mi madre me conocía muy bien, así que usó su sabiduría espiritual para encontrar formas de apoyarme. Ella no experimentó ese tipo de desafío ya que no tuvo los recursos financieros para estudiar un nivel educativo universitario, sí sabía cómo ser compasiva y cariñosa con toda su familia, así que siempre nos hizo sentir que no importaba qué pasara, ella siempre nos amaba incondicionalmente.

Durante ese fin de semana, ella fue a encontrarme a la ciudad de Chalatenango para que pudiéramos ir juntas al mercado. Compramos algunos productos esenciales y una de las partes más importantes de esto fue comprar granos de cacao. A las dos nos encantaba el exquisito sabor de la bebida de cacao caliente. Juntas viajamos en autobús durante aproximadamente una hora. Cuando llegamos a casa, preparamos un poco de comida. Después, ambas sabíamos que queríamos hablar, pero para llegar a ese punto, necesitábamos seguir el proceso que me hacía sentir arraigada.

Comenzamos a jalar leña a la hornilla artesanal en nuestra cocina de adobe, donde prendimos el hermoso fuego. ¡Hum!, aún recuerdo ese olor a humo que llena nuestra casa con la danza del viento y los elementos de fuego fusionados. Una vez que la madera parecía estar ardiendo, agarrábamos un trapito, lo mojábamos y lo usábamos para limpiar el comal de barro. Este último es una herramienta de cocina muy importante de las tradiciones Indígenas en Centro América [hoy en día, con la influencia capitalista, esta herramienta ancestral es comercializada como sartén de metal].

Una vez que el comal alcanzaba una temperatura específica, nosotras poníamos los granos de cacao en el comal para tostarlos. Mi madre y yo conversábamos mientras movíamos los granos hasta que alcanzaban el nivel de tostado que queríamos. ¡Hum!, inhalo profundamente ahorita, mientras recuerdo cómo todos estos olores llenaban la cocina con una fuerte sensación de estar en casa. Ella me preguntaba “¿Cómo está?” y yo mientras suspiraba le decía “no muy bien mami, la universidad realmente es difícil, es un sistema que apoya a gente como nosotras que venimos de una experiencia rural”. Entonces, ella se me acercaba y me abrazaba, luego yo lloraba en su regazo, yo me entregaba completamente.  

¿Cómo está usted mama?” le preguntaba, y ella me hablaba sobre las distintas luchas de la comunidad, y sus frustraciones con algunos líderes. Entonces, yo me le acercaba y la abrazaba, ella se entregaba y lloraba. Juntas nos sentábamos en la incomodidad de nuestras respectivas luchas mientras continuábamos con el proceso de tostar cacao. El siguiente paso era cargar dos sillas hacia el patio bajo la sombra de los árboles de marañón, mango, y coco, ahí juntas pelábamos los granos de cacao. Ella sostenía el huacal con los granos tostados y yo sostenía el huacal con los granos de cacao pelados. Las uñas se nos ponían negras y quebraditas de tanto pelar la cáscara. 

Mientras pelábamos la cáscara de los granos, mi madre se ponía a cantar y yo siempre me le unía. Era muy común que nos pusiéramos a contar historias en la que la resiliencia colectiva era nuestro punto principal de conversación, siempre nos carcajeábamos. Bien juntitas caminábamos al molino para moler cacao mientras lo mezclábamos con azúcar morena, y canela. Era un gesto tradicional tapar el huacal con una mantita bordada con tanto amor. De regreso a casa íbamos saludando con un “buenas tardes” a cada persona a quien encontrábamos en el camino.

Cuando se llegaba el momento preciso de preparar cacao caliente, mi madre ponía una olla con agua a hervir y luego le agregaba la mezcla de cacao, mezclaba y mezclaba hasta que la consistencia del cacao se ponía espesa, ella siempre me aclaraba que la cantidad de cacao debería ser más que la cantidad de agua para que así el resultado de este proceso mágico trajera un sabor intenso: agridulce.

Una vez estaba perfectamente cocido, ella nos servía a ambas una taza de cacao recién hecho. Durante estos rituales a ambas nos encantaba sentarnos a la par en la hamaca mientras nos agarrábamos de las manos y conversábamos. Tomar cacao no era solamente un apapacho para la panza, era el proceso de un lenguaje de amor no hablado, un amor activo e incondicional. Preparar cacao era nuestro camino para descubrir nuestras almas y elevar una a la otra emocional y espiritualmente. Mi madre me apoyaba con su sabiduría la cual en su momento ella recibió de su madre. Hoy estoy humildemente agradecida por cada uno de esos momentos sagrados que tuvimos juntas. Madre, muchas gracias por su visita espiritual el domingo, muchas gracias por susurrarme esta memoria en el día de las madres.

Que el espíritu de mama Marcela descanse en poder.

Que el espíritu de Mamita Virginia descanse en poder.

Que todas las mujeres en nuestro linaje antes que ellas descansen en poder.

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Conexiones: Remedios Caseros durante la Cuarentena

Una de las enseñanzas más grandes que la pandemia global me ha enseñado hasta ahora, es que mientras estoy encerrada [por más de siete semanas], existen formas intencionales de vivir, compartir espacio, conectar con mis familias [biológicas y por elección] y colectividades tanto cerca como lejos. La sensación de “atascamiento” es dolorosa.

Aprender el hecho de como estar en mi propio cuerpo sigue siendo desafiante porque siempre siento una enorme responsabilidad de apoyar a comunidades que están marginalizadas, las cuales han sido impactadas por sistemas hegemónicos de terror e injusticias. En mi cuerpo siento el dolor, siento la pérdida, siento duelo y la necesidad de lamentar la muerte.

Como una ser humana altamente sensible, una de mis fortalezas es la conexión. Esta es la principal fuente de mi resiliencia. Para sobrevivir y en-visionar un mejor mundo yo necesito conectar con la resiliencia de estar en movimiento. Zapatistas en México declaran esto en la Primera Declaración De La Selva Lacandona, su invitación a coexistir: es una herramienta poderosa para re-imaginar un mundo utópico donde JUSTICIA y ABOLICIÓN son una realidad.

Así que, estar en mi cuerpo y escuchar con mente plena sigue siendo desafiante porque tengo este profundo deseo de estar al frente, apoyando. Estoy aprendiendo que en la tranquilidad hay poder. Como Sanadora, estoy aprendiendo que está bien restaurar mi bienestar ahora. En el pasado, estar al frente significó organizar jóvenes dentro de comunidades rurales para apoyar a cocinar y llevar comida a las familias más afectadas por las inundaciones a causa de tormentas tropicales, terremotos que destruyeron sus hogares en el sur de El Salvador, en el Bajo Lempa. O significó ir a facilitar conversaciones complejas, honestas sobre cómo sería la colaboración entre jóvenes líderes locales trabajando por sus comunidades en la República Dominicana y estudiantes estadounidenses buscando formas de apoyar dichas iniciativas locales. Existe poder en las variadas formas de organizar. Existe poder en poner a las comunidades y su conocimiento ancestral al centro. Existe poder en la solidaridad. Existe poder en la humildad cultural.

También, existe poder en tener un don altamente intuitivo de saber que todo es parte de la Pachamama y que nosotras pertenecemos a esta familia de vida expansiva. Desde la mariquita en la milpa de mi amiga en Nicaragua a las tormentas en Michigan, a los hongos creciendo en la Selva Negra en el Sur de Alemania, a los fertilizantes químicos con los que riegan las plantaciones de guineo en el norte de Colombia, a miles de migrantes quienes huyen de la violencia sistémica histórica en su tierra de origen para cruzar fronteras impuestas y así puedan soñar futuros robados en la intersección del racismo, sexismo, y violencia que induce miedo en las tierras de llegada, a la migración de las manadas de elefantes en el continente Africano.

Por tanto, la coexistencia es necesaria para la sobrevivencia mientras nos adaptamos a los nuevos cambios en el universo. Quizá, es tiempo de desafiar y de-construir formas obsoletas de relacionarnos al dinero, tiempo, poder tóxico, y libertad así nos dignamos recorrer nuestros caminos. Somos seres capaces de adaptación y estamos siendo urgidos a sanar con la Pachamama. En estas últimas siete semanas, yo me he movido desde la resistencia a la quietud.

Mama y mamita, mis primeras Maestras solían decir, “hay que sufrir con paciencia”.

En general, yo prefiero estar en comunidad mientras compartimos espacio físico, lo cual hace más difícil mi aceptación de pasar completamente a convivir en espacios virtuales. Pero no me malinterpreten – Yo me preocupo y me interesa el bienestar colectivo. Sin embargo, en esta situación, me he sentido atascada como si la posibilidad del peligro me asustaba al punto de que he sentido una enorme ansiedad mientras hacía contacto visual con cualquier persona en los supermercados. Yo veo y siento su miedo. Veo el miedo en el alma de las personas. Existe una sensación de agobio colectiva generalizada, y en ello existe oportunidad para encontrar formas para ir más despacio.

Demasiado tiempo en frente de una computadora, cargando un teléfono celular, usando audífonos, enviando textos, enviando correos electrónicos, y desplazándome a través de las redes sociales es agotador para mí – en particular si no tomo descansos. Así que me siento orgullosa de que borré la aplicación de Instagram [temporalmente] de mi teléfono hoy.

Estar sentada por largo tiempo solo exacerba mi dolor crónico fisiológico. Estoy tensando más y más mi panza, glúteos, los tendones de mis piernas, el cuello, los hombros, columna y a mandíbula. Presionar por demasiado tiempo sin soltar o liberar es doloroso y contraproducente. Necesito dar un paso hacia atrás. Si ustedes han vivido con dolor crónico, por favor escuchen a su cuerpo. He nombrado este límite como, ‘tomar agencia en la liberación del dolor mi ser a cualquier costo posible’.

Mi cuerpo espiritual y emocional se está comunicando conmigo a través de este cuerpo fisiológico. Yo necesito escuchar respetuosamente. Es muy importante reconocer las fuentes de este dolor. ¿Es que mi bienestar se siente amenazado nuevamente? ¿Es que puedo sentir tanta empatía por las experiencias e historias de las personas con las que estoy interactuando virtualmente? ¿Es que tengo el corazón roto? ¿De dónde viene la fuente de este dolor específico? ¿Se relaciona simplemente con la falta de humedad en este extraño clima invernal seco y frío?

Todas mis preguntas y reflexiones me hicieron darme cuenta de algunos límites con y dentro de la conexión virtual, lo que me permitió tomar medidas para el cambio.

¿De qué me he dado cuenta?

  • Extraño compartir espacio físico con familiares y colectivos quienes se encuentran cerca y lejos [especialmente abrazos, que son un remedio cultural].
  • Estoy experimentando pérdida y dolor y esto me hace sentir muy triste.
  • No puedo estar frente a las pantallas todo el tiempo porque esta práctica tóxica me sobre estimula y arruina mi ciclo de sueño.
  • Los conflictos surgen especialmente cuando sentimos que no tenemos control relacionado con la incertidumbre.
  • La comunicación honesta, respetuosa y flexible es necesaria para coexistir.

¿Qué puedo controlar ahora? ¿Qué he cambiado hasta ahora?

  • Programar tiempo intencional para hablar y profundizar la conexión con la familia y los colectivos.
  • Facilitar talleres colaborativos y cortos mientras compartimos rituales para aumentar la alegría y reducir el estrés como parte de mis ofrendas.
  • Participar en seminarios virtuales los cuales me hacen sentir conectada con los movimientos de liberación Indígenas y Negras a nivel mundial.
  • Mantenerme alejada de las pantallas, principalmente plataformas de redes sociales, medios de comunicación y demasiada televisión.
  • Notando estar presente en mi cuerpo energético, ya que estas prácticas me permiten tener espacio para restaurar mi bienestar mientras trabajo en mis visiones.
    • El dolor somático y fisiológico se puede conectar directamente con el dolor emocional de traumas pasados, traumas secundarios, las preocupaciones de incertidumbre y la amenaza percibida de peligro en mi cuerpo.
    • Estando en mi totalidad y aceptando lo que es ahora, sigo usando humildemente la medicina ancestral y los remedios caseros disponibles aquí:
      • Siestas.
      • Masajes en las piernas, pantorrillas y plantas de los pies con aceites esenciales.
    • Escribir cotidianamente y conectar con la escritura creativa
    • Cocinar más ensaladas y verduras.
      • Comer a la hora.
    • Leyendo y aprendiendo las formas en que mis ancestras sobrevivieron durante sus tiempos caóticos.
    • Prácticas de yoga en casa.

¿Cuáles son las formas expansivas de expresar gratitud diariamente?

  • A su manera, la Madre Tierra sigue diciéndonos que necesitamos cambiar. Soy su hija humilde y agradecida de que ella me cuide a diario. Estoy agradecida de estar viva.
  • Trabajadores inmigrantes, cuidadores, trabajadores indocumentados, agricultores globales, guardias de seguridad, trabajadores sociales, personal de enfermería y partería, conductores de transporte público, sanadores somáticos, organizadores comunitarios y curanderas, camioneros, limpiadores, trabajadores de servicios de alimentos, trabajadores de supermercados, repartidores, carteros, etc. son siempre trabajadores esenciales. Estoy asombrada de su presencia en mi vida. Estoy agradecida de que, debido a sus hermosas manos curativas, todavía puedo comer.
  • Estoy agradecida de que mis familias tengan acceso a alimentos y refugio por ahora.
  • Estoy agradecida de que mi cuerpo me siga hablando de diferentes maneras.
  • Estoy agradecida por How to Survive the End of the World, un podcast creado por adrienne maree brown y Autumn Brown.
  • Estoy agradecida por mis plantitas, las cuales me recuerdan diariamente que, con un tantito de agua, ellas continuarán creciendo.
  • Estoy agradecida por nuestra resiliencia colectiva y por el recordatorio de que haber nacido en el caos me ha enseñado muchas lecciones.
  • Estoy agradecida por los recursos gratuitos disponibles en el sitio web https://self-compassion.org desarrollado por Dr. Kristin Neff por su investigación en Mindfulness.

¿Cómo están ustedes, cerca y lejos, cuidando de su cuerpo energético mientras apoyan a sus colectivos?

¿Cuáles son las prácticas ancestrales pasadas y presentes que les facilitan sentirte más conectado desde dentro?

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Despertando: Mudando mi piel de Serpiente

Todo mi ser está en un despertar constante.

Despertando de mis sueños nocturnos y mis pesadillas. Primera capa. Estoy transicionando de mis vidas pasadas. Voy abriendo mis ojos al mundo de rutinas, agradecida por un nuevo comienzo, un nuevo dia. Estoy despertando en mi cuerpo con el viento frío de las mañanas de invierno en Michigami. Estoy despertando en esta tierra mientras ella me sostiene y me da la bienvenida para despertar con ella. Me dice que al sanar mis heridas, ella también sana.

Estoy despertando en movimiento, tan pronto mis pies tocan el suelo, nieve resbaladiza memoria de la temporada actual. Estoy despertando mientras mi cabeza se alza notando la luz de la aurora con colores entre morados en el cielo. Mis ojos están despertando a la deslumbrante luz de la Mama Luna. Ella está en su ciclo completo. Una sonrisa se forma en mi cara porque ella controla mis transiciones, y no al revés. Estoy enamorada con ella, ella me conoce, yo le conozco. Estamos entrelazadas con este universo.

Estoy despertando en el interior de mi cuerpo. Hoy un nuevo ciclo inicia en mi útero. Este es mi hechizo, esta es mi intención: Renacer. La sangre de mi vientre conecta con mis raíces. Ahí hay sanación en el conocimiento de saber de dónde vengo, saber dónde estoy, y hacia dónde mis necesidades me están llamando a caminar. Renaciendo voy. Renaciendo estoy.

Hoy mientras me bajaba del bus, miré el amanecer allá en el horizonte, que Sol tan brillante. Voy despertando en mi las sonrisas y carcajadas de mi linaje. Ellas son mi HOGAR. Yo llevo conmigo ese hogar. Es el espacio más valiente y seguro, dentro.

Estoy despertando a las sensaciones corporales. El impacto de los pensamientos, a su vez, pueden disolverse o transformarse en palabras. El poder de verbalizar. Las palabras tienen significado en su contexto, pueden ser transformadoras, poderosas. Voy despertando a la comunicación pacífica con mi ser interior. Voy eligiendo ser de formas diferentes. Estoy eligiendo mi ser humanista. Soltando. Yo no soy mis pensamientos. Yo no soy mis comportamientos. Yo soy expansiva y siempre puedo ser mejor.

Estoy despertando al olor del aceite de coco virgen derritiéndose en mi cuerpo como hidratante, ¡que rico! este aroma me recuerda el viento del océano tropical salado caliente y húmedo. Placentero recuerdo.

Estoy despertando al café negro, perfectamente cocido en una jarrilla. Café cultivado en tierra salvadoreña. Voy bebiendo a sorbitos de mi taza y sintiendo como si mamita, mama, hermanxs, y la sobrinada están a mi lado, aquí y ahora. En mis memorias, mamita sostiene su taza de barro llena de café calentito y ella lo bebe mientras recibe un baño de sol, nuestro elíxir de vida. Juntas recibimos todo el amor de Papa Sol. Vitamina natural para nuestro equilibrio emocional. Esto me recuerda que ya es hora de tomarme la vitamina D aquí para prevenir los cambios afectivos de estado de ánimo estacionales, típicos en zonas donde los días soleados son menos frecuentes o casi nulos.

Estoy despertando en mi respiración intensional: Inhalar, Exhalar, Respirar. Una vez más. Voy despertando mientras nutro mi panza con amor en cada respiración plena. Estoy despertando en liberación.

Estoy despertando en las estaciones. El invierto se está acortando. La primavera pronto llegará. Mientras nado las aguas de la vida, todo mi ser se ilumina en gratitud por el dolor en mi útero, el dolor en mis rodillas, las emociones de libertad mientras camino. Gratitud por el privilegio de estar aquí, viva. Gratitud por el despertar de varias capas constantes. Gratitud por la incertidumbre de lo que viene. Gratitud por mis colectivos. Gratitud por el poder de escribir todas estas palabras. Gratitud por la conciencia para hacer este mundo un espacio más alegre. Gratitud en aceptación de la nueva vida.

Gratitud en Renacer.

¿Cómo están ustedes mi comunidad global despertando en su interior?

¿De qué maneras se están permitiendo mudar y renacer?

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La Escritura, como Puente entre Muerte y Vida

Durante el 2019, escribí con más frecuencia. Escribí desde perspectivas emocional, intelectual, espiritual, y sensaciones físicas. Escribí poesía. Escribí mis memorias y anécdotas sobre las experiencias multidimensionales de mamá.

La escritura como herramienta para contar historias, fue en cierta manera una respuesta automática a mi dolor. Y también fue un ritual poderoso. Escribir sobre papel. Al mismo tiempo, fue una respuesta consciente para amablemente mostrar a mi espíritu, su camino a través de una de las metamorfosis más fuertes en mi vida. De cualquier forma, estoy agradecida de haberlo hecho. En la mística Indígena todo este proceso significa que yo estaba mudando mi piel de Serpiente.

En septiembre del 2018; madre, una mujer resiliente y valiente tuvo un derrame cerebral. El derrame causó su estado de coma. Este fue y sigue siendo un proceso devastador para mi y mi familia. Y es importante notar que esto ocurrió dos días antes de mi cumpleaños. Como creyente de una profunda mística espiritual Indígena enraizada en la Pachamama, siento que esta experiencia es una de las pruebas más difíciles a la que he sido expuesta. Muerte y vida están completamente entretejidas.

Mamá estuvo en un estado tan vulnerable por más de dos meses. Una de las barreras que experimenté, fue estar separadas físicamente, pues ella estaba en El Salvador. Otra barrera fue que como familia de la clase trabajadora, no teníamos los medios para poder pagar servicios de salud privados y tuvimos que navegar todos los sistemas burocráticos, con los que tienen que lidiar tanto familias empobrecidas y de las clases trabajadoras. Estas barreras que menciono, son sólo un ejemplo del poco control que tuvimos durante este cambio familiar drástico. Por lo tanto, fue más difícil de lidiar con ello.

Recuerdo vívidamente cómo mi cuerpo tembló al momento de ver a mi madre conectada a varias máquinas. Durante todo el tiempo que ella estaba en los hospitales, y todo el año pasado desde que ella murió, cada dia yo tuve ataques de pánico y ansiedad. Todavía me dan, con menos frecuencia. Todas estas experiencias son normales a mi propio proceso de duelo. Fue un cambio traumático y estresante.

En diciembre de 2018, después de la transición de mama, sentí como si la vida ya no tenía ningún sentido. Así, este proceso de sentirme desenraizada me empujó a sumergirme en una reflexión profunda. A través de su amor incondicional, ella me dió confianza, y valentía para buscar cambio y transformación.

La escritura y probando remedios integrales me sirvieron a estar presente en mi dolor y todas las emociones que vinieron con la pérdida. Momentos de reconexión me mantuvieron con los pies en la tierra. Una de las razones por la cual se me hizo difícil dejar ir y aceptar mi nueva realidad, fue por que en mi cuerpo y espíritu su muerte se sintió como si parte de mi murió con ella y parte de su espíritu renació en mi. Bien confuso, vea? ¡En realidad no!

Todo fue confuso y difícil de comprender. Tuve sueños sobre mi infancia. Sueños sobre las experiencias de mama, sus historias. Dichos sueños no me permitían descansar en la noche. La falta de descanso sólo exacerbó mi irritabilidad, enojo, y miedo durante el dia. Yo estaba doliendo y los cambios emocionales también causaron comportamientos y palabras con las que yo lastimé a mis familiares.

Desde el día que nací, para mi los cambios han sido como la tortilla cotidiana. Y a pesar que siempre les abrazo, adaptarse y transformarse requiere amor radical expresado con energías y tiempo nutridores. Requiere de mucha intencionalidad. 2019 ha sido el más desafiante; ya que esta experiencia triste y dolorosa despertó en mi espíritu los aspectos más creativos y sanadores ¡Que manera de cerrar con un año y década, no!

A través de mi escritura, me dí cuenta de estas contradicciones. Al principio me resistí porque sentí que no tenía sentido estar alegre, y sentirme feliz cuando mi hermosa madre había transicionado. De repente sentí cambios emocionales drásticos de culpa y enojo y un amplio rango de emociones, todas normales.

Cuando tenía nueve años, yo le decía a mama con mucha audacia, un día yo seré una escritora y mis escritos se publicarán en otros idiomas. Su muerte me ha reconectado con este profundo deseo de finalmente sentarme sólamente a escribir, de llenar mis días con escritos. En escribir poesía, reflexiones y más recientemente escribiendo las memorias de mama para compartir con las futuras generaciones familiares, lentamente me fui sintiendo más despierta, más conectada a mi raíz. Yo he Reclamado Hogar. Yo sentí una enorme responsabilidad.

Construir nuevos hábitos positivos y regresar a mis rituales del alma, durante transiciones eso es difícil para mi. Escribir ha sido el más constante, lo cual me guió a buscar otras herramientas para apoyar mi sanación.

Algunas cosas que he notado es que para poder disminuir el estrés, poco a poco tuve que combinar varias fuentes. A fin de permitir movimiento en mi nuevo proceso, yo necesité NO huir del miedo y enojo, en su lugar ESCUCHAR lo que estas emociones me querían decir. Una gran parte vino de rituales como escribir diariamente, yoga en casa, meditaciones, escribir poesía, y colorear pues sólo requerían mi tiempo y presencia, sin pisto de por medio. Otra gran parte llegó por medio de la medicina integral incluyendo psicoterapia, masajes, acupuntura, natación, estas requieren de planificación, priorización y presupuesto de recursos que son verdaderamente limitados.

Me apropié de mi dolor aún si la gente me dijo que yo era un “desastre” y aún si mis seres queridos no podían lidiar con mi nueva yo. Fue la oportunidad para no estar bien y seguir intentando darle sentido a todas las piezas, en mi propio ritmo. No existe una “fórmula para el duelo”.

La tercera fuente para Reclamar Hogar prácticas sanadoras fue practicar límites con seres queridos. Esta última fue las más difícil para mí porque navegar, nutrir, y sustentar relaciones saludables durante un proceso de sanación requiere, requiere tiempo, energía, ser vulnerable y la aceptación de los aspectos de ser lastimada y de lastimar. En este proceso, también me dí cuenta que yo estaba hambrienta de conexión humana a un nivel más profundo. Un espacio dónde colisionar. Un espacio donde recibir cariño. Así, tomando distancia lejos de las redes sociales y eligiendo los espacios sociales que nutrían mi alma fue empoderador. Incluso tan simple como disminuir la cantidad de comida que daña mi cuerpo, fue parte de elegir. Elegir estar viva en vez de sentir agotamiento. Pedir apoyo de mis amistades y colectivos para darme posada y alimentarme for espacios cortos. Retiros no convencionales. Hay privilegio en esto. Como extranjera en otro país, este no es el caso para alguien que paso por este tipo de metamorfosis. Yo hablo inglés. Yo hablo español. La mayor parte de mi vida estas habilidades me han permitido construir comunidad y confianza más allá de fronteras culturales.

Ya comencé a notar los beneficios de ser responsable con el cuidado pleno de mi ser. He observado que el proceso de ser intencional en practicar compasión y paciencia conmigo misma me permitió nuevas formas de conectar con mi Medicina Creativa, y me sirvió para crear patrones radicales de sanación y reparar mi sagrados cuerpo, mente y espíritu.

He recuperado mi ciclo de descanso de siete horas, después de dieciocho meses durmiendo sólo de 3-4 horas. Ahora estoy abrazando la sensualidad de hacer comida casera sanadora. La comida de mis ancestras.

Los cambios me siguen enseñando lecciones para reconocer que soy tan resiliente. Los cambios que ocurrieron el año pasado me recordaron que soy una sanadora creativa. Este ha sido mi viaje y creo profundamente que cada ser humana tiene la capacidad para reconectarse con la medicina interna, quizá sea bien diferente de persona a persona, pero eso no implica que la forma de abrazarla sea “equívoca” o “correcta”. Cada una puede evocar su poder en formas únicas y sanar nunca es sobre “arreglarse” a una misma. El proceso de sanación puede ser guiado al ritmo propio sobre cuales son las necesidades prioritarias de una. Durante las transiciones y en cualquier tipo de angustia, recordar que esta bien no sentirse, ni estar bien, al mismo tiempo de buscar descargar pacíficamente el estrés cualquiera que sea su raíz.

¿Cómo podemos crear espacio como comunidad global para nuestras historias y experiencias de muerte y duelo de maneras alentadoras?
¿Cuáles son los rituales arraigado en su sabiduría ancestral que le permite sentir más conexión durante momentos de muerte, pérdida, duelo y cambio?

En este momento específicamente de pandemia global y la sensación de pérdida global:
¿Existen maneras intencionales en las que usted desea recibir apoyo mientras usted cuida a sus seres amados?

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