Luna Nueva: Sabiduría Ancestral Reclamando Hogar Sagrado

Durante toda mi vida he estado al servicio de la sanación profunda, a temprana edad desarrollé mi voz de narradora de historias contadas desde el amor, la resiliencia y la espiritualidad radical. Esta voz interna encontró poder al escuchar a mama Marcela y mamita Virginia contar sus historias de éxodo, exilio y repatriación durante la guerra civil de El Salvador.

Por más de una década he acompañado procesos de sanación a nivel comunitario desde emprendimientos de mujeres luchadoras en comunidades rurales y urbanas en varios países de los que desde la colonización se llama “Las Américas”. Además, acompañé siete procesos de investigación académica, lo cual me dio el privilegio de escuchar cientos de historias no contadas de sobrevivientes de violencia de guerra, sexual, violencia sistémica e institucional en El Salvador. Este trabajo de acompañamiento fue súper profundo sobre todo porque fue en esos momentos de compartir comida en los hogares de las personas con quienes trabajé o dialogué y fue ahí donde me sentí más arraigada.

Por otro lado, durante estos procesos de acompañamiento fue donde aprendí que muchos patrones insanos se reproducen constantemente de quienes promueven la cooperación internacional, la investigación académica con narrativas, indicadores y perspectivas colonizadoras.   Cada organización local con la que trabajé seguía agendas que estaban atadas a los fondos financieros y estas agendas se perpetúan hacia las comunidades.

La mayoría de investigadores académicos suelen extraer las historias y muy pocas veces buscan con sinceridad aportar a la comunidad, por lo tanto, estas experiencias de navegar ambos mundos, de ser parte de patrones insanos me llevaron a que me quemara emocional, espiritual, física y creativamente.

Fue dentro de esta dicotomía que (hace diez años) reconecté con esa búsqueda profunda de “Reclamar Hogar Ancestral” y recibí la llamada urgente a sanar hacia adentro desde la Medicina Ancestral Femenina. El primer proceso fue reconocer que yo no solo llevaba mis propios traumas de la infancia; sino también, traumas sin procesar de las mujeres y hombres de mis linajes. Traumas vicarios que absorbí de las experiencias de aquellas personas con quienes acompañé y dialogué. Fueron sus experiencias y nuestra interconexión humana que aprendí tanto en cada recorrido durante ese tiempo acompañando, gestionando, y creando programas sanadores.

En mi conexión con mi hogar interior también aprendí y descubrí que hay maneras diferentes de encarnar la sanación. Una de estas enseñanzas es que, para encarnar mi medicina es necesario acceder a todas las áreas del ser y una a una soltar cada máscara de la ilusión que desde la colonización construí como mi creencia del ser y que al descolonizarme tengo el poder de apapacharme como la sanadora que siempre he sido.

Por lo tanto, Reclamando Hogar desde lo Sagrado Ancestral ha sido para mí una búsqueda constante. Tengo la certeza que es un proceso de toda la vida, porque encontrar liberación no es desde mi punto de vista un destino o un punto final, sino más bien, puntos de renacimiento que me acercan a la esencia sagrada del ser y con ello a la esencia y conexión sagrada de todo lo que habita en el cosmos, la Madre Tierra, la humanidad, las plantas, animales y toda la materia que es capaz de transformación y adaptación constante.

La esencia de este programa es la sabiduría ancestral universal que cada persona lleva dentro: Es la llama de luz, de fuego, la fuerza que nos motiva a crecer y a quitarnos las máscaras que las experiencias de trauma, dolor y pérdida intergeneracional nos hicieron construir como mecanismos de protección, tiene sus raíces en la praxis y la concientización espiritual radical descolonizadora. Estas heridas nos llaman a sanar profundamente, estas máscaras de racismo, sexismo, y clasismo internalizados, sanar la violencia interna que perpetuamos al aceptar creencias limitantes. Estas máscaras nos invitan a ver ese abanico de colores con amor propio, compasión y a soltar lo que ya no nos sirve. Está bien ser vulnerables. Estamos en casa.

Las enseñanzas, demostraciones, herramientas y diálogos para cada módulo permitirán a que cada participante encarne sus propios poderes sanadores y creativos.

Especialmente diseñado bajo una plataforma virtual, la cual he creado para capacitar grupos de personas del Sur Global y servir de puente conector con comunidades en el Norte Global.  Dirigido a personas que se identifican con raíces indígenas, afrodescendientes y otras personas de color del Sur Global que están comprometidas a apoyar la liberación colectiva a través de su sanación.

Agradezco que en mi camino por esta búsqueda aprendí que hay maestras y guías espirituales que siempre me acompañan, en especial mama Marcela, Mamita Virginia, abuelo Roque, Espíritu de la Salvia, etc. En mis recorridos, la energía creadora del amor universal me conectó con maestras y maestros en distintos puntos de mi comunidad global, quienes me siguen apoyando con su medicina desde donde se encuentran. Cada quién sabe que está en mi lista. Muchas gracias por cada palabra de aliento en mi proceso de ideación, creación y sanación.

El Programa Ancestral Reclamando Hogar es mi ofrenda y don espiritual para con el mundo y está arraigado en la sabiduría heredada de mis linajes indígenas y multirraciales, mesoamericanos y globales. A través de su profunda conexión con la Madre Tierra, sus rituales cotidianos de resiliencia, resistencia y visión espiritual.

El programa estará disponible por primera vez en plataforma virtual a partir de enero 2021. Te invito a inscribirte es este formulario virtual para que puedas estar en la lista prioritaria para recibir actualizaciones sobre costos, inscripción y recursos gratuitos que muy pronto estaré compartiendo. (Las personas ciudadanas estadounidenses no son elegibles para unirse a esta clase en este momento).

¡Nuestra primera aula sanadora ancestral inicia la semana del 17 de enero, 2021! ¡Asegúrese de suscribirse a mi lista para recibir acceso exclusivo y registrarse con alguna bonificación aqui!

¿Cuáles son los rituales que has practicado en el pasado o te encuentras explorando en el presente que te hacen sentir arraigo, conexión con todo lo sagrado?

¿Sabes de quien los heredaste o aprendiste? ¿Cómo los modelas sin apego y con libertad a tu familia?



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Poder Lunar: Enseñanzas de Mamita y Reclamando mi Medicina Útero

En la madrugada, mis ojos y mi corazón vieron el amanecer desde el Este y la Luna llena se elevó por el Oeste, poderosa como siempre. Los colores del cielo y los ruidosos pájaros alegres cantando me conectaron con el Espíritu de Mamita Virginia. Digo su nombre, sonrío mientras hermosos recuerdos recorren mi cuerpo a raíz del recuerdo de que existo gracias a ella. Digo su nombre para que su Espíritu pueda seguir guiándome hacia recorrer mis caminos, mis viajes y mis historias hacia una conciencia colectiva.

Mamita me enseñó sobre el poder de la Luna (también conocido como fases lunares) durante todos los viajes y senderos que caminamos juntas. Aquellas primeras caminatas en las montañas de Chalatenango fueron momentos de poderosa enseñanza. Cuando era niña, mi espíritu curioso me apoyó a absorber la mayor parte de las enseñanzas y la sabiduría de Mamita. Ella me compartió lo que había heredado de nuestros linajes. Estos elementos me servirían para sobrevivir, pero especialmente para la adaptación y la abundancia. Sus enseñanzas me prepararon para reconectarme con mi camino hacia la liberación dondequiera que la vida me llevara.

“Munus”, me decía. Apurándome porque ya era la hora de partir, normalmente a las cinco de la mañana. No recuerdo haber resistido. Yo confiaba en ella. Ella era mi hogar, ella olía a hogar, ella estaba enraizada y fuerte así como en lo que se está convirtiendo mi propio hogar. “Recuerde”, me dijo una y otra vez, “cuando mire hacia el cielo y vea la Luna que es nuestra Luz en la oscuridad, recuerde que ella siempre estará con usted y esto significa que yo siempre estaré caminando a su lado , aunque no me vea físicamente”.

Hoy al amanecer, la hermosa sonrisa de Mamita se reflejó en el universo. La vi cuando escuché el canto de los pájaros, la vi reflejada en la Luna, la vi mientras caminaba, recordándome que el océano de la vida puede parecer muy difícil de nadar en algunos días, pero siempre hay grandes posibilidades por delante. Entonces, escuché su voz susurrando, “niña, recuerda ser paciente, confía en el proceso”.

Mamita Virginia me enseñó a leer, escribir, meditar y la importancia de los rituales como disciplina. Ella amaba incondicionalmente a mi familia y a mi. Su amor todavía está arraigado en mi Espíritu. Ella me hizo sentir que tenía Medicina dentro. Debido a todas estas enseñanzas, pude saltarme el segundo grado en la escuela. Por supuesto, fue una decisión de la profesora; es decir, mi madre y yo no teníamos nada que decidir. Sin embargo, también trajo muchas consecuencias difíciles. Crecí sintiendo la presión de “tener todo resuelto”.

Recuerdo haber venido a Mamita con mi tarea de matemáticas, contándole cómo me resistía a las formas en que se enseñaba esta materia. Las matemáticas no pueden limitarse a una asignatura de lógica, sino a un conjunto de habilidades que se conectan con nuestras vidas personales y las complejidades de la vida misma. Además, considero que sería más efectiva si se enseñara de una manera que abarque los diversos conocimientos, sabiduría, pasiones y estilos de aprendizaje de la niñez. Las matemáticas podrían ser un proceso de coaprendizaje creativo.

“No puedo dominar las multiplicaciones, no puedo entender cómo se supone que funcionan”, le decía a Mamita. Y con una voz tierna, se sentaba a mi lado y me decía: “¿Por qué tiene tanta prisa?” “¿Por qué siente la necesidad de hacerlas bien tan pronto?”

“Porque hay nuevos temas y lecciones que mis profesores compartirán y no quiero quedarme atrás”, le respondía.

“Erika, used tendrá un año y una vida para aprender todas las lecciones, no hay necesidad de anticipar, siempre encontrará la manera de llegar a donde necesita ir, usted seguirás el camino que le toca recorrer”, afirmaba. Mamita nunca me juzgó, en ese momento me sonrió y me abrazó.

Cada vez que he enfrentado un desafío en mis recorridos de la vida y he comenzado a anticipar, solo he exacerbado mis ansiedades. Entonces, he aprendido a usar su intención como mi práctica diaria de ir un día a la vez. Más importante aún, llegar a la comprensión de que hay muchas creencias limitantes que he internalizado como “mis verdades”, pero, de hecho, son lo opuesto a la verdad divina de mi Espíritu. Soy una Mujer Medicina. Yo soy amor. Soy abundante.

Esta mañana al amanecer, me di permiso para poner mi vida en perspectiva, en lugar de obsesionarme en todos los sistemas que me causan un agobio internalizado. Elegí mirar hacia arriba y encontrar respuestas, no con mi cuerpo intelectual sino con mi cuerpo espiritual, el cual tiene el poder de conectar todos los puntos en el rompecabezas de mi vida en este momento.

Hoy me permití ver con mi Alma y experimentar júbilo y amor mientras me dejo nutrir por la Madre Tierra y mis ancestras día a día. En los últimos años, he estado navegando muchas fronteras impuestas. Vivir en un país donde un estatus migratorio no permite acceder a empleo ha sido un proceso de transformación creativo.

Para mí, el desempleo es una realidad temporal que ha revelado [durante la cuarentena] una oportunidad de trabajar abundantemente hacia la estabilidad material a largo plazo. Merezco remuneración por hacer lo que me apasiona y sin pedir disculpas ser la encarnación de mi visión. Me estoy alejando de la creencia limitada del pensamiento de escasez, que el capitalismo me ha inculcado. Soy abundante. Llevo una poderosa riqueza espiritual. Soy completa.

Estar desempleada recientemente me ha ofrecido el espacio para profundizar mi conciencia espiritual y encontrar la claridad de hacer que mi emprendimiento sea creativo y que funcione para mí. Mi intención hoy en Luna llena es que yo pueda continuar alineando y accediendo a mi Poder Solar / Masculino y al Poder Lunar / Femenino más allá de las construcciones y categorías de género.

Estoy humildemente con tanta gratitud con la Divinidad en la Luna, Sol, la Pachamama, los Eclipses del Cosmos porque estoy renaciendo Espiritualmente.

¿Cuáles son las creencias limitantes que sus experiencias pasadas les han inculcado?

¿Cuáles son las prácticas y los rituales del amor propio que les ayudan a estar en equilibrio con su propia visión creativa Espiritual?

¿Cómo está alineando sus viajes de Sanación hacia una visión de liberación colectiva a nivel global?

Email: sanadora.nomadicspirit@gmail.com


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Moviéndome al Ritmo de los Latidos de mi Corazón

Imágen cortesía de Zimi Heb

A los siete años le dije a mi madre que quería ser una danzante profesional. Mi visión era de convertirme en una artista profesional de danza contemporánea. A pesar de que mama era bien ingeniosa, nos hacía falta dinero. En mi mente súper imaginativa yo pensé que el dinero no era necesario para alcanzar ese sueño. A pesar de que no había una escuela profesional de danza a la cual inscribirme en mi municipio allá en El Salvador, a esa edad gané un concurso entre la niñez de mi barrio. Nuestras fiestas tradicionales de fin de año siempre incluían los bailes al son de la música trova, cumbia, salsa y samba.  El patio de nuestro hogar era nuestra pista de baile y la luz del cielo era nuestra chispa de esperanza la cual por un instante me hacía sentir poderosa.

Eso sí, la razón por la cual me encanta danzar nunca ha sido para competir y ganar, más bien es un ritual para juntarnos colectivamente en alegría y risas – fue mi ritual espiritual.

Durante mi adolescencia, tuve la oportunidad de participar en unas capacitaciones grupales de danza folclórica dirigidas por artistas profesionales, tuve la oportunidad de tener como maestro a mi hermano Tito y más facilitadores quienes llegaban desde San Salvador, la capital. Nuestro grupo ensayaba dos veces por semana, a menos que tuviéramos un espectáculo, ensayábamos más veces. Se formaron dos grupos porque un alto porcentaje de la juventud estaba interesada en dichos talleres. Tuvimos la oportunidad de presentarnos en las fiestas patronales de varios pueblos. Recuerdo que, en cierta ocasión, incluso nos dieron remuneración por presentarnos en un festival artístico en la capital. Dichos honorarios incluyeron el transporte, comida y un pequeño recorrido en el centro de la ciudad. Para nuestros grupos ese viaje fue una puerta hacia muchas posibilidades. Con práctica y trabajo en equipo desarrollamos las habilidades para sentirnos cómodas en frente de diferentes audiencias. La verdad yo disfrutaba vestir trajes de danza coloridos y encarnar mi persona artística. ¡Hay aquellos tiempos tan bonitos!

Durante mi infancia, mi placer por la música estaba enraizado en el hecho de que, con cada ritmo, mi cuerpo respondía con un vaivén. Se sentía como si el viento danzaba conmigo, mi cuerpo se transformaba en una masa flotante que entraba en estado de trance, conexión pura del alma, cuerpo, y mente siendo una con la Pachamama.

¡Qué deliciosa es la música!

La música siempre me trajo mucha felicidad porque era un ritual colectivo que compartía con mi familia durante nuestras reuniones y bailes comunitarios. Aún recuerdo cómo mi cuerpo se transformaba con cada ritmo y también notaba la forma en cómo cada persona respondía corporalmente cuando sonaba alguna canción especial.

La danza colectiva es un ritual sanador.

Imágen cortesía de Zimi Heb

Danzar cumbia y salsa siempre ha tenido un profundo significado en mi vida. Mucho más que simplemente bailar, es una conexión espiritual con mis raíces ancestrales. Los ritmos representan una creatividad radical híbrida cultural – una conexión de ritmos y sonidos de resistencia, gratitud, amor y visión.  La percusión, los sonidos folclóricos heredados por mis tradiciones Indígenas y Afro-caribeñas a través de la creación musical con varios instrumentos son prácticas que, con el tiempo, entre generaciones las comunidades han ido adaptando en Centro América, Latino América y el Caribe.  Yo no soy una danzante “profesional” ya que formalmente no tomé clases.  

Yo soy una danzante espiritual.

Los movimientos corporales siempre han sido una parte esencial de mi espíritu. Soy una viajante y en cada nueva comunidad a la que visitó, existe música que me invita a mi espíritu a moverse, a liberarse. Recuerdo la primera vez que estuve entre un grupo de ochenta jóvenes en una comunidad Garífuna en Honduras. La juventud tocaba distintos instrumentos de percusión en un círculo colectivo; este lugar es donde aprendí a bailar punta. Yo estaba impresionada por las vibraciones que sentía en mi corazón con cada ritmo. Un llamado espiritual a conectar con mis raíces. Una combinación de bongo, conga, timbales, cajón, marimba, guitarra, y muchos más instrumentos. Este fue un proceso de sanación colectiva espiritual radical. ¡Bailemos!

Imágen cortesía de Zimi Heb

Esa tierra me hace sentir espiritualmente feliz y enraizada.

Frente a mí, una mar azul turquesa, un sol quemante en el cielo, una briza salada y fresca tocando mi piel, y mis pies descalzos sosteniendo mi cuerpo mientras guían a mis canillas, rodillas, piernas, caderas, y mi columna de Serpiente en una mezcla de movimientos lentos y rápidos.

Mi danza de agradecimiento en Batalla, Honduras.

Durante mi primer año en la universidad me uní a una escuela de danza profesional, pero en el primer día de capacitación, fui acosada por el director. Sus comentarios inapropiados sobre la anatomía de mi cuerpo fueron violentos, lo cual me presiono a nunca regresar a esa escuela. Agradezco que fui firme con mi límite. Un año después de que me gradué de la universidad me puse el reto de intentar de nuevo tomar algunas clases de danza. En mi alma seguía este profundo deseo de aprender a danzar hip hop pero durante mi visita a la escuela Humanum Tempore me enamoré con la forma de enseñanza empoderadora con la que la instructora de tribal fusión juntaba al cohort como un equipo.

Bien, cada vez que pienso sobre movimiento, lo hago con un propósito profundo. La experiencia de usar mi fuego interior para canalizar mi creatividad mientras muevo mis pies al compás de los sonidos, chascando con mis dedos, tamborilear sobre mi escritorio, tamborilear en mis piernas, danzar mientras voy en el bus. Esta es mi receta para abrazar los movimientos: Agarre una cubeta vacía mientras la sostiene con sus piernas, luego use sus manos para crear sonidos de percusión. Ese es el primer paso para conectar con los latidos de su corazon y sentir profundas vibraciones a través de sus venas. Ustedes son bienvenidas a escuchar la música de la vida mientras late con su alma. Solo abracen el movimiento como esencia natural de nuestra humanidad y su conexión ancestral.

En mi búsqueda sanadora, en mi proceso para Reclamar Hogar tuve la oportunidad de compartir espacio creativo con Zimi Heb. Este es un colectivo creativo y en constante evolución. Se identifican con diversas culturas y al mismo tiempo no pertenecemos a ninguna. En El Salvador un país con pocas oportunidades y recursos para crear, Zimi Heb ha logrado hacer creaciones donde han mezclado y reutilizado su historia, la de su familia, su raíces, las nuevas tecnologías, el aprendizaje nuevo. Son un grupo flexible y sus creaciones surgen de un balance entre la música, la danza, la poesía, el film-experimental con o sin la participación del equipo. Zimi Heb se caracterizan por la improvisación y les limita el tiempo. No pertenecen a ningún estilo sino que al suyo que es el resultado de una fusión.

Imágen cortesía de Zimi Heb

Con Zimi Heb celebramos este concierto dedicado a la época lluviosa, las cigarras, y la intensidad de la vida y la relatividad del tiempo. Un año después creamos este concierto como espacio para abrazar las migraciones como parte de la impermanencia y los movimientos globalmente.

Cada cultura tiene conexión con rituales de danza y música enraizados en nuestra relación con la Madre Tierra. ¡Hay que fluir con ella!

Desde que llegué a Michigami, ha sido para mi bien importante mantener esa conexión con la música y el movimiento, especialmente durante la temporada de invierno. Honestamente, extraño danzar en el patio del hogar de mama, donde crecí, pero he aprendido adaptar mi danza a una celebración dentro de casa. Esta primavera, durante la cuarentena, yo toco la lista con música con diversidad de artistas incluyendo a Totó la Momposina, Lila Downs, Anita Tijoux, Orishas, and Ibeyi. La lista es interminable. En la sala de este apartamento, frente al altar creado para celebrar la humanidad, yo abrazo mi danza como poesía sanadora. Danzar y crear música colectiva es una herramienta principal para el cambio.

Imágen cortesía de Zimi Heb

¡Dancemos y sanemos en comunidad!

¿Cuáles son los rituales de danza que les permiten sentir conexión espiritual interior y con sus colectividades?

¿Cuáles son las historias de sobrevivencia, resistencia, y amor que han aprendido a través de la música poética en sus linajes?

Email: sanadora.nomadicspirit@gmail.com


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